El año clave de… Kimi Räikkönen

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La Fórmula 1 ha encontrado en todos sus años de existencia a pilotos que han trascendido más allá de sus resultados en la categoría. Las parrillas han visto a hombres que, por algún motivo u otro, perduran en la memoria de los aficionados por el personaje, por la visión que se tenía de ellos a través de la televisión o la prensa. El protagonista de hoy cumple todos los requisitos para ser recordado como uno de los campeones más carismáticos del mundial.

En el día de hoy, «El año clave de…» regresa con el piloto más longevo de la actual parrilla, y es que Kimi Räikkönen solo hay uno y resulta complicado comprender la Fórmula 1 moderna sin «Iceman» en ella. La suya es una historia de talento agudo y una personalidad única, acompañada también por los excesos. La historia de cómo el último campeón con Ferrari llegó a la categoría reina.

1999: un finlandés aprendiendo a volar

El paso por el karting de Kimi Räikkönen fue excepcional, sobre todo a nivel nacional, aunque los resultados se disipaban ligeramente cuando el finlandés salía de sus tierras. En dos participaciones en el Campeonato Mundial de Karting, coincidiendo con pilotos como Markus Winkelhock o Vitantonio Liuzzi, no pasó de la vigésima plaza pero, al regresar a Finlandia, dominaba hasta el punto de conseguir tres títulos a nivel nacional y otro a nivel nórdico.

Estos años dedicados al karting los compaginó con los doce meses obligatorios de servicio militar en su país, habiendo dejado los estudios para centrarse únicamente en aquello que lo encandilaba: las carreras. Los permisos que Kimi Räikkönen tomaba para poder ir a los circuitos eran alargados hasta el límite y, si se saldaban con victoria, ¡había que celebrarla! El propio piloto de Espoo admite que no fueron pocos los castigos disciplinarios que recibió en esa época.

El finlandés trasladó la fiesta a Gran Bretaña con su debut en monoplazas en 1999, realizando carreras sueltas en la Fórmula Ford y la Fórmula Renault británica. Enrolado en el equipo Manor Motorsport, Kimi Räikkönen vencería en las series de invierno de la categoría promovida por Renault con un pleno de victorias, mientras que la serie principal se la llevaría el brasileño Antônio Pizzonia, futuro piloto de Jaguar y Williams en Fórmula 1.

Su primera experiencia con monoplazas no había sido completa, pero sí que dejaba cierto lugar para pensar que el finlandés albergaba un talento más que reseñable en su interior. El plan era repetir en Gran Bretaña con el cambio de siglo, y ahí demostraría que su precocidad no iba a frenarle.

2000: un título y un salto de fe

La Fórmula Renault británica volvería a ser el centro formativo de Kimi Räikkönen, que afrontaba su primera temporada completa con el equipo Manor Motorsport, la misma eminencia en las islas que enlazaba tres victorias consecutivas en el campeonato con el inglés Marc Hynes, el brasileño Aluizio Coelho y el más reconocible Antônio Pizzonia. El listón estaba alto y el finlandés debía estar a la altura.

El campeonato abría en el trazado de Brands Hatch en abril, donde el compañero de Räikkönen, Danny Watts, ganador de Le Mans en la categoría LMP2 en 2010, conseguiría la pole y la victoria, dejando al finlandés con el consuelo de ser tercero con la vuelta rápida. La respuesta de Kimi Räikkönen sería dos poles y dos victorias en Donington Park y Thruxton.

Pero el piloto de Espoo no tenía pensado parar ahí. En las nueve carreras restantes del certamen, Räikkönen conseguiría cuatro poles y cinco victorias y, a pesar de ausentarse en dos de esas rondas, se alzaría con el título con 316 puntos, 56 más que su más inmediato perseguidor, el británico Ryan Dalziel, cuya carrera se desarrolla actualmente en la IMSA.

Debido a su buen rendimiento y gracias a la cercanía de fechas, Manor también le ofrecería disputar una ronda de la Fórmula Renault europea en Donington Park, donde lograría la pole y la victoria frente a pilotos como Felipe Massa, campeón ese año.

Al concluir la temporada en Gran Bretaña, Räikkönen repetiría en el certamen europeo con una carrera en el trazado de Spa-Francorchamps, donde deslumbraría con una nueva pole y victoria. Con el título en el bolsillo, lo lógico habría sido prepararse para un 2001 en Fórmula 3, quizás permaneciendo en Gran Bretaña y enfrentándose a pilotos como Takuma Sato, André Lotterer o Anthony Davidson, pero Peter Sauber apareció en escena.

EXTRA. 2001: el desafío de Kimi Räikkönen

El mandamás del equipo Sauber deseaba un cambio radical en su equipo. Tras una temporada con dos pilotos afrontando sus últimos pasos en la Fórmula 1, el brasileño Pedro Diniz y el finlandés Mika Salo, con resultados poco brillantes, Peter Sauber optó por la revolución.

Su primer movimiento fue tan arriesgado como brillante: ofrecerle un test de Fórmula 1 a un Kimi Räikkönen con tan solo veintitrés carreras de monoplazas en su haber a finales del año 2000. Aunque pudiese parecer rocambolesco, el desempeño del finlandés en dichas pruebas, realizadas en Mugello, Jerez y Montmeló, convenció al jefe suizo, que fichó a Räikkönen para la temporada de 2001 junto al alemán Nick Heidfeld.

A pesar de esto, este fichaje fue tildado de suicidio y muy criticado por entidades del motor del tamaño de Eddie Jordan o Max Mosley, el presidente de la FIA en ese momento. La Superlicencia no estaba al alcance de pilotos con una experiencia tan nimia y se llegó a poner en duda el debut del finlandés pero, al final, se le concedió una sola oportunidad: el futuro de Kimi Räikkönen dependería de las tres primeras carreras de la temporada.

El Gran Premio de Australia abría el año y la lupa estaba puesta sobre el joven Räikkönen. En la primera sesión de entrenamientos libres de Fórmula 1 de su carrera, sería undécimo a más de un segundo de su compañero. En la segunda sesión fue octavo y, en clasificación, sería decimotercero, con Heidfeld partiendo décimo.

Cuentan por ahí que, el día de la carrera, Kimi Räikkönen dormía la siesta. Algo normal en según qué pilotos, buscando relajarse antes de la extrema presión de un Gran Premio. El problema es que dicha siesta transcurría media hora antes del inicio de la carrera. «Iceman» había llegado a la Fórmula 1, pero debía obtener la permanencia.

La carrera se cerró con una victoria de Michael Schumacher marcada por el abandono de Mika Häkkinen, su principal rival, mientras que los problemas del resto de pilotos llevaron a que solo siete pilotos acabasen en la vuelta del líder. Al puntuar solo los seis primeros, Kimi Räikkönen se quedó a las puertas de los puntos al ser séptimo tras una carrera en la que se recuperó de una mala salida, mientras su compañero terminaba cuarto. El destino, eso sí, tenía reservado un último giro argumental.

Olivier Panis, piloto de BAR-Honda, había logrado el último punto de la carrera, pero una sanción de veinticinco segundos por adelantar bajo situación de bandera amarilla le llevó a perder su posición… a favor de Kimi Räikkönen. Así, el finlandés se transformaría en el cuarto piloto más joven de la historia en puntuar por aquel entonces, tras Jenson Button, Ricardo Rodríguez y Chris Amon.

Con las siguientes carreras, Kimi Räikkönen aprobaría con nota muy alta su prueba y se le otorgaría su Superlicencia completa, dando comienzo a la andadura del que, hoy por hoy, es el piloto finlandés con más victorias en la historia de la Fórmula 1.

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