Parecido irrazonable: Arrows A23, Minardi PS04 y Super Aguri SA05

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En el primer capítulo de esta serie de Parecidos Irrazonables, presentamos el caso del Ligier JS41 y el Benetton B195, dos monoplazas casi calcados por una cuestión comercial. En este segundo episodio, sacamos a la palestra a un protagonista que, sin quererlo, lo fue hasta cuando su equipo ya no estaba presente en el Campeonato del Mundo de Fórmula 1. Se trata del Arrows A23, que bien podría considerarse como “el coche de la marmota”. Ahora explicaremos por qué…

EL ÚLTIMO INGENIO MECÁNICO DE ARROWS

El Arrows A23 fue el coche de Fórmula 1 presentado por el equipo británico para participar en la temporada 2002. El conjunto había pasado por infinidad de calamidades económicas desde su debut en aquel lejano 1978 y los problemas con la financiación estaban, una vez más, a la orden del día. Jos Verstappen iba a ser el piloto principal de la formación; sin embargo, Heinz-Harald Frentzen pudo aportar más dinero en forma de patrocinios, más que necesario, y se quedó con el asiento del holandés. Junto a él, Enrique Bernoldi, que también traía sustento monetario, repetiría un año más al volante de un Arrows, tras su debut el año anterior.

El grupo de ingenieros y técnicos bajo la batuta de Mike Coughlan y Sergio Rinland se encargaron de dar forma al nuevo monoplaza que podía ser la salvación o la ruina total del equipo. Si sus ideas funcionaban, podían dar la campanada; aunque pensar en ello con las dificultades por las que pasaban, se antojaba una quimera. Trataron de preparar un coche competitivo alrededor del motor Cosworth CR-3 que sería montado en la parte posterior. El propulsor británico era un V10 atmosférico de 3,0 Litros al que se acoplaría una caja de cambios de seis velocidades desarrollada por Arrows.

El año comenzó de la peor manera posible, con una doble descalificación en el Gran Premio de Australia. Las cosas no mejoraron con el paso de las carreras, y aunque Frentzen pudo sumar un par de puntos en España y Mónaco, los abandonos se sucedieron carrera tras carrera. El coche no era para nada competitivo y la situación se tornó insostenible en la prueba francesa disputada en la pista de Magny-Cours. Ni el hispano-alemán, ni el brasileño pudieron calificarse para la carrera al no conseguir un tiempo de vuelta mejor que el 107% de la Pole Position. La siguiente cita en Alemania fue la última de la vida de Arrows. Tras un nuevo abandono doble, el equipo recogió los bártulos y abandonó la competición.

Heinz-Harald Frentzen pilotando el Arrows A23 en Mónaco.

El dinero se había acabado y el equipo estaba en la ruina. Se celebraron diversas negociaciones con inversores potenciales, pero no se llegó a ningún acuerdo para salvar la participación en lo que restaba de temporada. Un consorcio británico trató de hacerse con los restos de la empresa y sus bienes para conformar un equipo de cara a 2003, pero la Federación Internacional de Automovilismo detectó algunas lagunas en la operación y decidió rechazar la propuesta. Parecía que este iba a ser el fin de los bonitos Arrows A23 naranjas.

Y VOLVER, VOLVER… VOLVER A LAS PISTAS OTRA VEZ

Esta historia es una prueba fehaciente de que la vida da muchas vueltas. Los A23 volvieron, claro que volvieron; pero no como se podía imaginar. Por aquel entonces, Minardi había sido el principal rival de Arrows en el campeonato. Paul Stoddart, dueño del equipo italiano, vio una oportunidad, y compró los derechos y la propiedad intelectual del A23. El 2003 había sido un año duro para ellos y el Minardi PS03 no había cumplido con el papel de tabla de salvación que necesitaban para salir del fondo de la parrilla. La quiebra de Arrows los dejó como el farolillo rojo del campeonato, de manera que el nuevo PS04 debía ser algo mejor que su predecesor.

Ni cortos ni perezosos, los miembros del equipo transalpino tomaron el Arrows, lo pintaron con los colores de Minardi y lo sacaron a la pista para hacer unas pruebas. Los datos arrojados evidenciaban cierta superioridad del A23, ahora renombrado como PS04, respecto al PS03. Pero la normativa era clara y el conjunto italiano no podría competir con ese monoplaza. Así pues, decidieron fabricar un nuevo coche que tendría lo mejor del PS04 y del PS03. Lo denominaron PS04B, y aunque es verdad que su predecesor en la temporada 2003 marcó parte de su desarrollo, el grueso de sus características derivaron del PS04.

Zsolt Baumgartner al volante del Minardi PS04B, evolución directa del A23, en Indianápolis.

Gianmaria Bruni y Zsolt Baumgartner se encargaron de pilotar aquel Minardi PS04B, que tanto se parecía al Arrows A23, en 2004. El piloto húngaro logró sumar un punto en el alocado Gran Premio de Estados Unidos, el mejor resultado de un coche que tuvo que alargar su vida útil durante las primeras carreras del año siguiente. Algunos problemas en el desarrollo del nuevo PS05 obligaron a Christijan Albers y Patrick Friesacher a manejarlo en los Grandes Premios de Australia, Malasia y Bahrein de 2005, sin conseguir ningún resultado reseñable. La carrera en el autódromo de Sakhir parecía que iba a ser la última en la que la esencia del Arrows A23 pisaría el asfalto del Gran Circo, pero… Ya hemos dicho que la vida da muchas vueltas.

¿OTRA VEZ TÚ?

Apenas pasaron unos meses. Ni siquiera llegó al año el tiempo que hubo que esperar para volver a disfrutar del Arrows A23 en los circuitos de Fórmula 1. Aguri Suzuki, expiloto japonés de la categoría reina, montó un nuevo equipo a finales de 2005 con el apoyo de Honda. Sin embargo, la solicitud para entrar a formar parte de la parrilla fue denegada en un primer momento por la FIA, lo cual provocó retrasos en la constitución de la entidad. Construir un coche desde cero se convirtió en algo inasumible, de modo que buscaron una alternativa.

La Federación dio el visto bueno al plan de Suzuki tras conseguir el apoyo del resto de equipos, de manera que en febrero de 2006 se anunció la llegada del conjunto Super Aguri. Una solución para tener un coche listo en apenas un mes, cuando empezaría el campeonato, era recurrir al BAR 007, el monoplaza de British American Racing el año anterior, equipo que Honda acababa de comprar. Pero la normativa impedía el uso de vehículos del año anterior por terceros. De manera que el Arrows A23 apareció en escena una vez más.

Super Aguri compró a Paul Stoddart la propiedad intelectual y los derechos del monoplaza británico para adaptarlo a la reglamentación técnica de 2006, sensiblemente diferente que la de 2002. Pero a pesar de todos esos cambios, el coche era el mismo. Se pintó de blanco con algunos detalles en rojo, y se añadieron las modificaciones pertinentes para que pasara las pruebas de impacto (“crash test”), obligatorios para homologarlo, y cumpliera con la normativa técnica. Por todo lo demás, el “nuevo” Super Aguri SA05 no presentaba diferencias con el Arrows A23. Y tampoco con el Minardi PS04.

Yuji Ide manejando el Super Aguri SA05.

Los pilotos nipones Yuji Ide y Takuma Sato fueron los encargados de pilotar el Arrows A23 / Minardi PS04 / Super Aguri SA05 durante las cuatro primeras pruebas del año. Tras el Gran Premio de San Marino, Franck Montagny sustituyó a Ide. El rendimiento distó mucho de ser aceptable y la diferencia con el resto de equipos fue enorme. En Super Aguri se afanaron en tener listo cuanto antes el SA06, el primer F1 fabricado por ellos mismos, de manera que el Gran Premio de Francia vio la última aparición del “coche de la marmota”. Esta vez sí, el Arrows A23 se despidió para siempre de la Fórmula 1.

EL VEREDICTO

El Arrows A23 se retiró, volvió a las carreras, volvió a retirarse y lo volvieron a recuperar. Una historia que por momentos parecía que no iba a tener fin. Pero, aunque la vida dé tantas vueltas, todo tiene un final. El del Arrows A23 llegó después de más de cuatro años en los que marcó la muerte de un equipo, pero dio vida a otro. Y entre tanto, ayudó a uno en el que su legado permaneció muchos años.

Arrows A23, Minardi PS04 y Super Aguri SA05. Mismo coche, distintos colores.

Cuando el equipo Minardi fue vendido a Red Bull para crear Toro Rosso, el gen del A23 siguió en los coches de Faenza. El Minardi PS05 era una evolución directa del Arrows y el Toro Rosso STR1 conservó vestigios de aquel último Minardi. Así que se podría decir que, aunque 2006 es el año de retirada definitiva del “coche de la marmota”, su legado continuó en las pistas algún tiempo más. Por todo ello, creemos que el Arrows A23, y sus derivados, son dignos miembros de esta serie de Parecidos Irrazonables.

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