Alexander Albon, Pierre Gasly y el giro de doce meses

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En menos de dos semanas, se cumple un año del anuncio del intercambio de cromos entre Red Bull y Toro Rosso que vio a Alexander Albon subirse en el coche que tenía que ceder Pierre Gasly, relegado al segundo equipo de la marca de bebidas energéticas. Lo que inicialmente parecía otra típica jugada de Helmut Marko en su búsqueda de quién sabe qué en el segundo asiento del equipo de Milton-Keynes pronto parecía darle la razón… eso sí, en la segunda mitad de 2019 fue Pierre Gasly quien se subió al podio y no Alexander Albon. Con un Toro Rosso. Casi doce meses después, la situación parece haber dado una vuelta entera…

De entrada, desde el cambio de asientos Gasly ha arrasado con Kvyat, mientras Albon ha estado claramente por detrás de Verstappen. Esperable, sí, pero no por ello menos importante. Y ya no es hablar solo de resultados sino también de rendimiento en clasifiación, en carrera, seguridad en pista… y la realidad es que mientras Gasly parece estar sacándole todo el partido al Toro Rosso (en 2019) y al AlphaTauri (en 2020), Albon está por debajo de las expectativas con la única excepción del Gran Premio de Austria. Aunque aún así, habría que ser justos y mencionar que allí peleó por la victoria gracias a la situación estratégica tan peculiar de esa carrera… igual que en Brasil el año pasado.

No me caen los anillos a la hora de reconocer que Alexander Albon me cae simpático y quiero que le salgan bien las cosas. Es uno de los pilotos más amables de la Fórmula 1 (quizás demasiado), ha pasado por muchas dificultades en su vida y ha sido su carácter entrañable, su actitud trabajadora y sus cualidades humanas, las que le han permitido esquivar muchos de los problemas inherentes en no tener un benefactor. También está su talento, claro, pero eso se sobreentiende cuando hablamos de un piloto que ha llegado a estar en Red Bull y de quien Charles Leclerc ha hablado siempre maravillas.

Pero por mucho que un piloto ‘caiga bien’ y sea perfecto fuera de pista (asumiendo que la perfección existiera), es cuando está sentado en el coche y este está circulando por el circuito, que debe rendir. Si no lo hace, no tiene ningún sentido que siga en un monoplaza que debería optar al podio carrera sí, carrera también. En Silverstone, en cierta forma Albon ha tocado fondo con Red Bull. Mientras su compañero se quedó a un error estratégico de ganar la carrera, él llegó a rodar en última posición en un fin de semana en el que sufrió un accidente por un error suyo en los libres del viernes, se quedó en la Q2 el sábado y estuvo a punto de acabar fuera de carrera tras un toque con Kevin Magnussen el domingo.

Mientras tanto, Gasly tuvo una carrera excelente en un coche mucho menos competitivo. El francés peleó con pilotos que llevan monoplazas más competitivos y al final fue séptimo, un puesto por delante del anglo-tailandés. Posiciones en mano, la situación no parece tan dramática e incluso podría decirse que hoy Albon salvó un día que podría haberse resuelto sin puntos. Pero tras cuatro carreras ya tiene exactamente la mitad de puntos que Verstappen con el mismo monoplaza y mientras el neerlandés no se ha bajado del podio en las carreras que ha terminado, Albon aún no se ha estrenado. ¿A qué me recuerda todo esto? A un Fernando Alonso que sacaba partido de su Ferrari mientras Felipe Massa era una sombra de aquello que había y pudo haber sido.

En cierta forma, la situación de ambos pilotos no es tan distinta. Albon está en un momento difícil de su carrera deportiva. Con el mejor coche que ha llevado nunca, sin duda, y con un acuerdo en Fórmula 1 que tantísimos pilotos envidiarían. Pero se encontró de bruces con las dificultades que existen para rendir bien en la categoría reina y ahora tiene que encontrar la manera para solucionarlo todo, tanto a nivel técnico como mental. Lo ocurrido en la primera carrera del año le afectó mucho y los continuos problemas con los que se encuentra no ayudan. Pero en cierta forma, su situación actual es la culminación del sistema preferido de Helmut Marko: para sacar diamantes, hay que someter al carbono a la máxima presión.

El Gran Premio de Gran Bretaña ha sido ‘solo’ un ejemplo más de lo que se está dando a día de hoy en Red Bull y AlphaTauri. Por ello no es tan importante centrarse tanto en la jornada de hoy como sí mirarlo todo de forma más amplia. El resumen es fácil de hacerlo: Pierre Gasly lo está haciendo bien y Alexander Albon, no tanto. Incluso podría llegar a percibirse como que el primero está rindiendo mejor que el segundo… y sin embargo, sospecho que este giro de los acontecimientos en algo menos de un año muestra algo que a menudo no se menciona: lo complicado de trabajar y rendir en el pináculo de la Fórmula 1. A veces, buenos pilotos se hunden en las mejores condiciones, ya sea por presión u otros motivos.

Por ahora, Red Bull ha ayudado a su piloto con un nuevo ingeniero (que se estrenaba esta semana con el piloto), pero temo que el equipo de Milton-Keynes pueda tomar una decisión precipitada en un año muy poco usual. Por lo pronto, la próxima semana, Alexander Albon tendrá otra oportunidad de oro para demostrar que se merece el volante que tiene en Red Bull. Tengo la sensación de que todo lo que necesita es un buen día en el que las cosas le salgan bien para ganar confianza y ser capaz de sacar su mejor rendimiento. Está claro que no es Max Verstappen y nunca debería estar a ese nivel. Pero siendo sinceros, ¿alguien piensa que Red Bull le fichó para ‘molestar’ a su estrella? Porque si el objetivo es ese, algo me dice que el Dr. Marko va a estarse un tiempo largo buscando al piloto adecuado…

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