El efecto suelo en la Fórmula 1

0
Comparte

Todo el mundo sabe que los Fórmula 1 son muy rápidos, pero toda esa velocidad no serviría de nada si no existiese el llamado efecto suelo. Su objetivo no es otro que evitar que se conviertan en aviones y despeguen, por lo que tiene que realizar un trabajo de agarre aerodinámico.

El trabajo que realiza el efecto suelo es exactamente el mismo que experimentan los aviones, solo que se aplica de forma contraria para que, en lugar de facilitar el despegue, los monoplazas hagan un efecto de succión y se queden pegados al suelo, ofreciendo una mayor estabilidad tanto en rectas como curvas.

Para ello, los ingenieros de los equipos tienen que diseñar unos alerones opuestos a los que usan los aviones o, lo que es lo mismo, montarlos al revés de como se montarían en un avión, para así poder buscar el efecto contrario. Al final, lo que un Fórmula 1 busca es que, en el juego de las presiones en el aire, la mayor se sitúe encima del monoplaza y la inferior por debajo.

Los primeros pinitos en Fórmula 1 de este fenómeno los encontramos a finales de la década de los 70 en la que el equipo Lotus creó el efecto Venturi a través de unos faldones en la carrocería del monoplaza y de un diseño que, en aquel entonces resultaría rompedor. El otro gran ejemplo fue la del Brabham BT46B al cual se le aplicó un ventilador en la zona trasera que buscaba mejorar el efecto suelo, aunque dicha implementación no tuvo demasiado éxito.

Con el paso del tiempo se ha ido mejorando y ahora todos los elementos del coche actúa para que el efecto suelo mejore, desde los alerones hasta el fondo plano que no es completamente liso y que, junto con el difusor hace que las masas de aire se muevan tal y como los ingenieros han querido. De hecho, el famoso doble difusor tenía bastante que ver con una mejora del efecto suelo.

Quizá te interese
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *