La magia de la sepiolita

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En muchas ocasiones, vemos a los comisarios echar unos polvos de color blanco sobre el asfalto de los circuitos. Sucede cuando un coche ha perdido aceite u otro líquido de características deslizantes que pueda poner en riesgo el buen agarre de la pista. Esta sustancia es la sepiolita, un mineral de tipo filosilicato que actúa como un absorbente natural. Su uso está muy extendido en la industria y, por supuesto, en el automovilismo.

Pero, ¿qué tiene de especial la sepiolita? Básicamente, y sin entrar en tecnicismos químicos y geológicos, este mineral se caracteriza por ser muy poroso, por lo que las moléculas de las sustancias líquidas que quedan esparcidas en el asfalto pueden ocupar sus huecos. Por así decirlo, la sepiolita “chupa” esos líquidos como si fuera una esponja. Pero para que pueda ser utilizada con este fin, debe pasar primero por un proceso industrial.

El mineral de sepiolita se forma a partir del magnesio disuelto en el agua. Cuando esta se infiltra en un tipo de suelo determinado, el elemento químico se queda en él, generando depósitos que pueden extraerse para su procesado industrial, en el que se tritura para que abandone su aspecto natural y se transforme un polvo. Al rociar el asfalto “sucio” con sepiolita, la sustancia blanca absorbe el aceite o el líquido en cuestión y el asfalto vuelve a recuperar su agarre.

Su uso se extiende a multitud de aplicaciones. Una de ellas es como aislante térmico, gracias a las oberturas rellenas de aire que presenta. Quizás, su uso más conocido a nivel general, sea como arena para gatos, gracias a que también puede absorber la orina. Pero quizás, su utilización más cercana a lo que nos atañe, sea su papel en la absorción de petróleo. Cuando ocurre un desastre ambiental relacionado con el crudo, la sepiolita puede usarse para que lo absorba. Y no sólo eso. Dado que puede flotar en el agua, ayuda en la recolección del material que queda disperso.

Evidentemente, una vez que se esparce la sepiolita por la pista, el agarre no vuelve de manera instantánea. La absorción lleva su tiempo y los neumáticos trabajan mejor sobre un asfalto limpio que con polvo blanco, pero hasta ahora es la mejor solución que existe. Prueba de ello es que se utiliza en todos los circuitos del mundo, sean de la categoría que sean y compitan los coches que compitan. Cuando la sepiolita hace “su magia”, no hay aceite que se le resista.

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