Los tethers de las ruedas

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La FIA lleva décadas luchando para una mayor seguridad de los monoplazas en todas las categorías bajo su paraguas. Y cuando se trata de monoplazas, en los que el piloto va al descubierto, todavía más. Más allá de decisiones más o menos polémicas, algunas de ellas son un acierto se mire por donde se mire. Y una de estas es la introducción de los llamados tethers para sujetar las ruedas.

Cuando se produce un accidente, lo más habitual es que salgan piezas despedidas. Y algunas de ellas pueden suponer un peligro para otros coches o pilotos que pasen por ese punto. En especial si se trata de piezas grandes y pesadas. La FIA ha ido desplegando a lo largo de los años una serie de medidas destinadas a evitar lesiones o incluso muertes debido a este factor. El Halo y los cascos de nueva homologación son algunas de ellas, aunque también se encargó de que las ruedas se queden pegadas al coche accidentado.

Una rueda es una pieza muy grande y pesada que puede implicar un gran peligro si sale despedida en un accidente. En el pasado hemos visto numerosos accidentes debido a ello, y a todos nos viene a la cabeza la muerte de Henry Surtees en 2009 en una carrera de Fórmula 2, cuando una rueda golpeó su cabeza tras desprenderse del coche de otro piloto. Tras ello, la Federación Internacional se puso firme.

Las correas actuales mantienen las ruedas enganchadas al coche incluso en accidentes fuertes.

Desde 2001, los coches ya debían incorporar una correa que ataba la rueda del coche al chasis a través de la suspensión. Pero para la temporada 2011 la normativa cambió y se endurecieron las reglas en ese sentido. Desde entonces los coches deben equipar dos correas de Zylon (llamadas tethers) en cada rueda que la sujetarán para que no salga despedida. El Zylon es un material muy resistente que puede absorber grandes cantidades de energía, por lo que actualmente es difícil ver una rueda desprendida de un coche en un accidente.

Estos tethers se encuentran dentro de los brazos de la suspensión y van ancladas al chasis del vehículo. Por lo que, aunque el impacto destroce todo el sistema de suspensión, seguirán manteniendo la llanta y el neumático atado al cuerpo principal del coche. Deben soportar una fuerza mínima reglamentaria y deben estar presentes en las cuatro ruedas del monoplaza.

Estas correas van por dentro de la suspensión y anclan las ruedas directamente al chasis.

Algunas veces el impacto es demasiado para las correas, pero pocas veces sucumben ante esas brutales fuerzas. Atrás quedan las imágenes de ruedas despedidas tras un golpe, o de neumáticos rodando libres por la pista a la espera de que un piloto no las vea y choque contra ellas. Como le pasó a Fernado Alonso en el GP de Brasil 2003. Él salió con lesiones leves ese día, a otros en cambio, les ha costado la vida.

La opinión de los aficionados es unánime en ese sentido: las ruedas mejor ancladas al coche. Al fin y al cabo, la seguridad de pilotos y demás implicados en una carrera es lo primero. Y más cuando se tienen antecedentes de lo que pasa cuando una rueda se desenganchan de un coche tras un incidente.

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