La autoescuela, la Fórmula 1 y su curioso hilo conductor

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Todo el que ha sido conductor ha sido novel alguna vez y, como tal, ha debido llevar correctamente colocada la placa con la «L» en una zona visible de su vehículo, pero ¿qué pasa cuando la opción de la placa no es viable? Esta es una situación que, aunque parezca mentira, se ha dado en la Fórmula 1 y no es tan inverosímil como os podéis imaginar. Tanto es así que, en el día de ayer, Roy Nissany estuvo obligado a llevar su placa particular en la zona trasera de su Williams FW43B. ¿Os habéis fijado?

Desde hace tiempo, las luces LED que ocupan la zona inferior trasera de un Fórmula 1 poseen la capacidad de hablar. Normalmente, esas luces rojas han existido para condiciones en las que la visibilidad era escasa, momento en el que se iluminaban para que los demás pilotos pudiesen conocer la posición del monoplaza que circula por delante. Por eso mismo, para mejorar aún más dicha visibilidad, en 2019 se comenzaron a poner a prueba dos nuevas filas de luces LED en los alerones traseros, pero centrémonos en el grupo principal de iluminación, algo más abajo.

Con la aparición de los sistemas híbridos, los procesos de recuperación de energía y los diferentes modos de utilización de la misma, estos conjuntos de luces han pasado a servir como una forma de advertir al resto de competidores que algo está pasando en el monoplaza de delante. Puede ser un cambio de parámetros o que, sencillamente, se está produciendo la carga de las baterías con la energía obtenida de las frenadas pero, principalmente, sus cometidos serían la visibilidad y el advertir de una posible diminución de la velocidad o de un cambio de «mapa motor».

Eso sería hasta que la FIA encontraría una nueva razón de ser para estas luces. Todo aquel piloto ausente de Superlicencia o sin el kilometraje mínimo requerido pasaría a ser identificado por estas luces LED de color verde, que mantendrían la misma funcionalidad pero alertando al resto de pilotos que se aproximasen de un piloto novel en pista. Este caso se ha visto con Roy Nissany, pero también con pilotos de la talla de los españoles Roberto Merhi o Dani Juncadella, Stoffel Vandoorne, Alexander Albon, George Russell o Pascal Wehrlein entre otros muchos que disputarían desde entrenamientos libres de Grandes Premios hasta sesiones de pretemporada o postemporada.

Pero no solo los «novatos» deberían portar la luz verde. Esta condición también se aplicaría a pilotos del calibre de Gary Paffett que, a pesar de estar vinculado a la Fórmula 1 con McLaren desde el año 2005 como piloto probador, su poca asiduidad en pista le llevaría a ser merecedor de esta indicación cuando realizaría labores de piloto probador de Williams en la pasada década.

Como veis, nada queda al azar en la Fórmula 1. Aunque la Superlicencia no sea vital para participar en una sesión de la máxima categoría, sí que se requieren ciertos requisitos previos de rodaje y la Licencia Internacional Grado A para, por lo mínimo, obtener una concesión conocida como Free Practice Only Super Licence, obtenible desde 2019 para, como su nombre indica, participar en sesiones de entrenamientos libres.

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