Regreso al futuro: híbridos y eléctricos en el automovilismo

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Con el paso de los años, los seres humanos no hemos dejado de innovar. Lo que antiguamente podía parecer una idea residual y poco imaginable o un concepto en alguna revista, hoy prácticamente podemos considerarlo un hecho ante la inversión de las grandes marcas del panorama. De todas las tecnologías de la automoción que nacieron a comienzos de este siglo, en esta pequeña serie destacaremos dos de ellas: la hibridación y la electrificación.

En búsqueda de una solución eficiente para los combustibles fósiles, la fijación de las compañías por un término medio y el término completo, el desuso del diésel o la gasolina, ha llevado a ingenieros y trabajadores a sus mesas de diseño durante años. Pero no estamos aquí para hablar de automoción, sino de automovilismo. Si hay un escaparate perfecto para cualquier idea, ese es el de las carreras y, con esto en mente, hoy haremos un primer repaso a los primeros casos más curiosos de híbridos en la competición, donde estas tecnologías se llevan al extremo.

Panoz Esperante Q9 GTR-1 Hybrid: el padre de todos

No sorprende que, de todos los nombres que se podrían haber lanzado a por una tecnología similar para la competición, el primero fuese la marca de Donald «Don» Panoz. El fundador de la marca americana de coches a su nombre era todo un visionario, ya no solo por su capacidad para detectar el potencial de un proyecto, sino por su empeño en todos y cada uno de los vehículos que salieron con su firma.

El Panoz Esperante GTR-1 fue un vehículo curioso y atrevido, diseñado con su poderoso motor Ford V8 de 6 litros al frente. Todo un intento americano lanzado a la competición y que, en mayor o menor medida, fue un coche ganador. Debutó con abandono en las 12 Horas de Sebring de 1997 ganadas por el equipo del español Fermín Velez y participó en la temporada inaugural del FIA GT Championship, plantando cara a monstruos como el Mercedes-Benz CLK GTR o el Porsche 911 GT1. Su aparición en las 24 Horas de Le Mans de 1997, por desgracia, también concluyó en abandono.

Pero la historia del Esperante no acabó ahí. Con la colaboración de la marca Zytek, el vehículo de Panoz se lanzó a la misión de volver a Le Mans con el objetivo de ser el primer híbrido en competir en la legendaria pista de La Sarthe. El conocido cariñosamente por Panoz como «Sparky» o «Old Sparky» se presentó en los test de 1998 con una tecnología que años después sería tomada como precedente para la categoría LMP1, pero aún demasiado rudimentaria y pesada, por lo que se terminó desechando la idea de participar y se dio paso al Panoz LMP-1 Roadster-S como proyecto de futuro.

Toyota Supra HV-R GT: una despedida de oro

La historia del Super GT japonés es tan amplia como memorable. A lo largo de sus años, ha estado repleta de nombres y modelos reconocibles por cualquier aficionado y, como es normal, el Toyota Supra fue uno de ellos. La carrera del gran turismo de la marca estuvo repleta de triunfos y así se mantuvo hasta su último año en competición, 2005, cuando sería sustituido por el más moderno Lexus SC430, perteneciente a la división de lujo de la propia Toyota.

Pero este no podía ser el final de un modelo legendario, y el equipo SARD (Sigma Advanced Racing Development) lo mantuvo en pie con una idea en su cabeza: era el comienzo del camino del Supra HV-R GT. Apoyados por DENSO, perteneciente a la propia Toyota, ambos tomaron la base del GT500 que compitió por última vez con ellos en 2006 y se lanzaron a la creación de un sistema que unía el motor de combustión con un motor eléctrico. ¿El resultado? Unos impresionantes 700 caballos y tracción a las cuatro ruedas.

Toyota ya había creado el Prius, pero quedaba pendiente la máxima de las tareas: demostrar a Japón y al mundo que su tecnología híbrida estaba dispuesta para la competición. Lejos de buscar un objetivo sencillo, se lanzaron a las carreras de resistencia. En las prestigiosas 24 horas de Tokachi de 2007, perteneciente a la Super Taikyu Series, el Supra aguantó toda la carrera y no solo eso, sino que venció y se transformó en el primer ganador híbrido de la historia. Un resultado digno de un modelo que, curiosamente, ha regresado y ganado en 2020 sustituyendo a Lexus.

Citroën C4 WRC Hymotion4: un pionero para los tramos del mundo

Sabemos que los avances son imparables y que, sea en una época o en otra, terminarán llegando. 2008 fue un año curioso para la tecnología híbrida, que poco a poco ganaba enteros en las calles y, por extensión, en los circuitos. ¿Solo en los circuitos? Lo cierto es que Citroën, que en 2007 le había entregado su cuarto título mundial consecutivo a Sébastien Loeb con el recién estrenado Citroën C4 WRC, tenía algo que decir al respecto.

La propuesta de Citroën fue muy seria, tanto como para llevar a Loeb y Dani Sordo, por aquel entonces pilotos oficiales de la marca francesa, a subirse al híbrido para poner a prueba sus 500 caballos de potencia a las cuatro ruedas. Combinando el motor de combustión, que aportaba alrededor de 330 caballos y una batería de ion litio que sumaba 170, la mezcla aportaba un rendimiento muy aceptable considerando el peso extra del sistema híbrido.

Aunque no llegaría a disputar una prueba del WRC por razones de reglamento más que comprensibles, el Citroën C4 WRC Hymotion4 sentaría un precedente como el primer vehículo de estas características de la historia. Considerando que la normativa del WRC pasará a albergar vehículos híbridos a partir de 2022 como su máxima categoría, da que pensar que el primer paso en esta dirección se dio hace más de una década.

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