Anatomía del efecto acordeón: así fue el grave accidente del GP de la Toscana

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Hacía mucho tiempo que la Fórmula 1 no vivía una situación de extrema peligrosidad con varios pilotos implicados. Pero en el Gran Premio de la Toscana se ha vuelto a demostrar por qué el deporte del motor es peligroso. El relanzamiento de la carrera tras el primer período de Safety Car ha devenido en un accidente en plena recta principal con cuatro coches que han quedado destrozados y ha provocado la primera bandera roja de la carrera.

Tras una primera vuelta plagada de toques, accidentes y salidas de pista, Dirección de Carrera ha desplegado el Coche de Seguridad para neutralizar la prueba y que los comisarios de pista pudieran retirar los monoplazas de las escapatorias con toda la seguridad necesaria. Una vez han terminado el trabajo, se ha ordenado la retirada del Safety Car para volver a reemprender la competición. Mientras el Mercedes pilotado por Bernd Mayländer lleva las luces encendidas, es su potestad dirigir al pelotón de coches, marcando el ritmo. En ningún momento se pueden producir acelerones y frenazos innecesarios, tampoco adelantamientos, y todos los pilotos deben estar a una distancia entre sí de menos de diez coches, incluyendo al SC.

Una vez que las luces se apagan, el responsable de lanzar la acción es el líder de carrera, que debe marcar un ritmo y puede tomar la decisión de acelerar cuando crea oportuno. Para ello, existe un protocolo de actuación que se sigue y el piloto del Coche de Seguridad debe apagar sus luces con suficiente antelación para que le dé tiempo de llegar a la entrada del Pit Lane antes que los F1, evitando una situación en la que los competidores vuelvan a toparse con él, a quien no pueden adelantar.

Vista del accidente desde el coche de Romain Grosjean. Foto: F1 TV.

Sin embargo, las luces se han apagado cuando el Safety Car entraba en la última curva del circuito de Mugello, dando muy poco margen de maniobra para que el líder pudiera darle unos metros y relanzar la carrera en el momento óptimo. Los monoplazas han entrado en la recta de meta a ritmo de neutralización, zigzagueando para mantener la temperatura de los neumáticos y pendientes del momento en el que Valtteri Bottas acelerara. El finlandés ha mantenido el ritmo hasta escasos unos metros previos a la línea de control que marca el punto a partir del cual pueden volver a adelantarse entre ellos. Pero, en la parte trasera del grupo se ha producido un caos en el que algunos pilotos han acelerado antes de que el líder lo hiciera, provocando un efecto acordeón de consecuencias catastróficas.

Como si de unas fichas de dominó se tratara, el frenazo de uno de los pilotos para evitar el impacto con el coche de delante ha sido suficiente para que sus predecesores en el trazado chocaran contra él y entre ellos, pues en plena aceleración es más difícil anticipar una reacción contraria ante una disminución drástica de la velocidad. Por ello, Nicholas Latifi, Carlos Sainz, Antonio Giovinazzi y Kevin Magnussen no han podido evitar la colisión, mientras por delante seguían pendientes del momento en el que Bottas acelerara. Justo tras el impacto, el de Mercedes ha relanzado la carrera, pero ya era tarde para evitar el desastre.

Los monoplazas destrozados de Carlos Sainz, Kevin Magnussen y Antonio Giovinazzi, varados en la recta de meta de Mugello tras el accidente. Foto: F1 TV.

Entre tanto, algunos han podido esquivar a los monoplazas de delante que iban destrozándose conforme se sucedía el proceso del accidente, evitando tocarse con ellos y salvando las numerosas piezas que iban quedando esparcidas a lo largo de la recta. El balance final ha dejado cuatro coches fuera de carrera y cuatro pilotos que no entendían exactamente qué es lo que había sucedido. Al fin y al cabo, todos han seguido el procedimiento habitual, consistente en estar atentos al momento en el que el vehículo de delante acelera. Pero ninguno esperaba, primero encontrarse con otro que todavía no había acelerado, y segundo con uno que estaba frenando. El accidente era inevitable.

La cuestión ahora es saber si la responsabilidad del suceso recae en los pilotos o en la propia FIA. Lo que está claro es que algo ha fallado, pero teniendo en cuenta las numerosas veces en las que han participado en un relanzamiento de carrera, cuesta imaginarse que sea un error de los pilotos. Sobretodo, porque la tardanza en apagar las luces del Coche de Seguridad sí ha sido responsabilidad de Dirección de Carrera y es lo que posteriormente ha propiciado la situación de incertidumbre. Sea como fuere, le Federación Internacional de Automovilismo tiene trabajo para esclarecer los hechos y encontrar una medida que evite en el futuro este tipo de accidentes, muy peligrosos por el diferencial de velocidad entre unos monoplazas que están acelerando y otros que están frenando.

Foto de portada: F1 TV.

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