¡Cómo hemos cambiado! Del Renault R25 a hoy

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En el día de hoy, muchos habrán sido los cuellos girados y los oídos tapados ante el rugir de un monoplaza. El retumbar de un motor V10 en un circuito después de tanto tiempo ha despertado todo tipo de sensaciones, y es que la caravana de la Fórmula 1 no ha podido evitar sentir cómo la nostalgia volvía a fluir cuando Fernando Alonso, quince años después, rodaba con el Renault R25 del año 2005 en el circuito de Yas Marina.

El reencuentro de hombre y máquina viene como una suerte de preparación para el asturiano, que volverá a subirse a un Fórmula 1 actual una vez el Gran Premio de Abu Dabi baje el telón y se suba el de la temporada 2021. Con los entrenamientos de post-temporada que tendrán lugar en la propia Abu Dabi en el horizonte y el poco rodaje previsto hasta el arranque del próximo curso, cualquier ayuda es útil para recuperar el toque con un monoplaza.

Pero esto nos lleva a lanzar una pregunta: ¿es verdaderamente útil este rodaje más allá de para recuperar sensaciones y automatismos en un Fórmula 1? Lo cierto es que, con los cambios que ha habido en estos quince años, la idea básica que se saca de todo esto es que… no, ni por asomo. La Fórmula 1 ha evolucionado hasta límites insospechados en lo que a tecnología se refiere, de la misma forma que los monoplazas que dan vida al campeonato del mundo han dado infinitos pasos al frente en múltiples aspectos.

Sin ir más lejos, no hay más que quedarse con el aspecto visual entre el Renault R25 y, por echar un ojo a la casa francesa, el Renault R.S.20, el monoplaza que la marca del rombo pone en pista este fin de semana con Esteban Ocon y Daniel Ricciardo. Curiosamente, será el último Renault como tal con el debut (o reaparición) de la marca Alpine en Fórmula 1. Los monoplazas de hoy por hoy son más grandes, principalmente para dar cabida al sistema híbrido, y también pesados por la misma razón. Por si esto no fuese suficiente, la normativa incluirá una pequeña ganancia de peso en 2021.

Esto nos deja una comparativa entre el chiquitín Renault R25, de unos 4.8 metros de largo, 1.8 metros de ancho y 610 kilogramos de peso con el imponente tamaño de los Fórmula 1 actuales, de casi 750 kilos y unos 5.5 metros de largo por 2 metros de ancho. Unas bestias que, además, poseen más potencia, aunque la principal ganancia entre unos y otros se encuentre principalmente en la aerodinámica, causante y a la vez culpable de la Fórmula 1 de hoy por hoy, devoradora de récords pero complicada a la hora de dar espectáculo en según qué condiciones.

Aunque el Renault R25, en palabras del propio Fernando Alonso, haya ganado un poco de rendimiento con los neumáticos lisos de Pirelli, el socavón en los tiempos es muy obvio en cualquiera de los circuitos del actual calendario, incluido Monza. Si entramos en el apartado de la estética, entraremos también en una batalla que se lleva disputando durante todos los años de historia de la Fórmula 1: ¿va la categoría a mejor, a peor o se estanca? Desde luego, si preguntásemos a la afición española, los encantos del Renault R25 arrebatarían el sentido a todos, sobre todo si entrásemos también en el peliagudo tema del sonido. ¿Un motor V10 o un motor V6 turboalimentado?

La Fórmula 1 se mantiene en constante evolución y avanza hacia monoplazas más grandes y poderosos, aunque también tecnológicos, sensibles y pesados, dejando atrás a las pequeñas creaciones que llenaban los circuitos en las pasadas décadas y que ensordecían con su paso. ¿Supone esto un viaje hacia algo peor? Quizás esa sea una pregunta que la FIA deberá responder ante los cambios que se avecinan para 2022, pero sin tampoco olvidar los deseos de la Fórmula 1 de volverse una categoría más respetuosa con el medioambiente, buscando menos contaminación en todos los aspectos, desde el desplazamiento hasta los propios monoplazas. ¿Qué deparará entonces el futuro del Gran Circo?

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