La fascinación de un viernes distinto deja dudas y una «pole» de Hamilton

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Desde el momento en el que se anunció que la Fórmula 1 comenzaría a coquetear con una fórmula de fin de semana algo distinta sabíamos a lo que nos ateníamos. Si el concepto de las carreras al sprint, hasta cierto punto, funcionaba con otras categorías como la FIA Fórmula 2, ¿por qué no iba a funcionar con la Fórmula 1? En un papel extremadamente teórico, las piezas encajan, pero en la práctica

Este viernes 16 de julio pasará a la historia del mundial como uno de los más poco ortodoxos y, aún así, uno de los más emocionantes, si bien es cierto que los elementos que han hecho fascinantes este invento de la FIA ya estaban ahí de antes: una normativa retocada para este 2021 con tal de poner freno a Mercedes, una parrilla compacta y un formato de clasificación que sabemos que funciona de forma más que comprobada.

Si a esto le sumamos que los pilotos solo contaron con la FP1 antes de la clasificación, el resultado fue básicamente lo que esperaríamos de cualquier sábado con rodaje limitado: pocos datos, muchas dudas y una clasificación apretada al extremo con los equipos incapaces de reaccionar a tiempo para ajustar esas milésimas que pueden ser clave en una sesión. De hecho, aquí cualquiera diría que ha sido al revés.

Una clasificación de toda la vida en un finde que no lo es

Aunque el formato de este viernes no tenga mucho misterio y las consecuencias de tan poco rodaje ya sean más o menos conocidas por todos, nunca está de más hacer un repaso. En este fin de semana, de la FP1 en la que Max Verstappen arroyó a la competencia por casi ocho décimas hemos pasado a una clasificación que ha desvelado que Lewis Hamilton y Mercedes están de todo menos muertos en este 2021.

Sí, si había un escenario en el que la dinámica aplastante de Red Bull podía cambiar era en este fin de semana. Con la base del equipo Mercedes a poco más de 12 kilómetros de distancia y con las mejoras del monoplaza germano a tiro de piedra, Lewis Hamilton venía al Gran Premio de su casa con un as bajo la manga. Ser el piloto que más veces ha ganado en su prueba de casa ayuda, sin duda alguna.

Aunque Max Verstappen hizo de las suyas en las dos primeras sesiones, la Q3 determinó que la sorpresa, para delirio del impresionante aforo completo, era real. Lewis Hamilton, a pesar de cometer un par de errores en su segunda vuelta, era el hombre que partiría primero el sábado por 75 milésimas. Y sí, decimos bien: el sábado, Lewis Hamilton será primero.

Mientras que los segundos entrenamientos libres se disputarán a la una del mediodía en España, la «Sprint Qualifying» ya tiene su parrilla decidida: exactamente la que habéis visto hoy en la clasificación de toda la vida. El resultado de esta sesión, que no dejará de ser una carrera de media hora sin cambio de neumáticos y ya bajo parc fermé, determinará quién saldrá primero en el Gran Premio de Gran Bretaña del domingo.

Pero no fue Lewis Hamilton el único británico en brillar en suelo local, y es que George Russell hizo una nueva diablura con un Williams que, poco a poco, parece salir del pozo al que fue arrojado allá por 2019. No solo entró en la segunda Q3 consecutiva en el séptimo lugar, sino que se confirmó su gran ritmo en la sesión cronometrada con un octavo puesto casi de fantasía por segunda vez consecutiva. 2017 sigue marcando la barrera de las últimas grandes actuaciones del conjunto de Grove.

No tenemos poleman, pero sí parrilla: ¿y ahora, qué?

Muy sencillo: correr. Aunque con el rodaje de la FP2 en medio para poner en práctica más y más situaciones de carrera, la Fórmula 1 afrontará su primera carrera de menos de media hora de forma oficial. Solo una carrera duró menos tiempo en toda la amplísima historia de la categoría y fue el Gran Premio de Australia de 1991, suspendido a las 14 vueltas (o 24 minutos) por el torrencial clima que asolaba Adelaida esa tarde.

Los 20 participantes correrán con lo puesto y poco más. Con menos rodaje, más o menos el mismo que tuvieron en el Gran Premio de la Emilia Romaña del pasado curso, todo puede pasar, sobre todo si nos centramos en la zona media que, en esta ocasión, está comandada por un Charles Leclerc que incluso osó asaltar las cuatro primeras posiciones ocupadas por Red Bull y Mercedes. Con Lando Norris al acecho, la batalla entre Ferrari y McLaren sigue con la espadas en todo lo alto.

Esto nos deja una carrera que, por desgracia, solo repartirá puntos para los integrantes del podio, si es que podio se puede considerar a lo que técnicamente es una clasificación. Aunque esta vaya a dejar el curioso detalle del retorno de los laureles, la escasísima recompensa para una carrera de entre 25 y 30 minutos solo deja un prospecto: no debería pasar mucho en pista.

A fin de cuentas, la carrera que verdaderamente entregará puntos será la del domingo y, aunque comenzar octavo no sea lo mismo que comenzar undécimo, el peso entre ganancia y pérdida es atroz. Un toque no solo dolería en la cartera de los equipos, sino que pondría en riesgo la carrera que de verdad todos observan con ojos hambrientos.

Está claro que habrá pilotos que se jueguen más que otros. George Russell, en su caso, no vería con desdén el poder ganar alguna plaza para asegurarse un posible intento de disparo a los puntos que tan esquivos le parecen con el equipo Williams. Por otro lado, ¿qué ganaría Pierre Gasly, duodécimo hoy, con salir undécimo o decimotercero? Sí, posición en pista; sí, zona limpia o zona sucia en parrilla pero, al final, volvemos a la dicotomía de ganancia o pérdida.

El resumen de este nuevo formato de la «F1 Sprint» es que la FIA se queda mirando fijamente el dedo que señala a la luna. Efectivamente, buscamos menos rodaje para los equipos de forma que se les compliquen estrategias y afinar monoplazas. Efectivamente, buscamos más acción comprimida, o quizás no tan comprimida, pero sí vertiginosa. Buscamos peleas, estar sentados en la punta del sofá pendientes de la carrera… pero no 30 minutos insulsos y líos con las estadísticas que dejarán un asterisco gigantesco.

El curso 2021 será definitorio para la cuestión de este tipo de formatos. Si la Fórmula 1 sigue sin encontrar lo que busca, lo desechará como ya desechó otros formatos para la clasificación. De hecho, hay que recordar que hubo una época en la que las clasificaciones ya se realizaban el viernes, siendo 2003 la última vez que vimos algo así para preparar la sesión definitiva del sábado.

¿Encontraremos nuevos formatos emocionantes para un Gran Premio? Siendo sinceros, ya los hemos encontrado y los tenemos justo delante. No hay más que irse al Gran Premio de Austria para encontrar un formato ideal que dio una gran carrera de Fórmula 1. ¿Mejorable? En efecto, acortando un poco más los entrenamientos libres, o eso es, una vez más, lo que dice la teoría. Al final, esto de la Fórmula 1 es cuestión de hacer muchos números.

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