De piloto a constructor: Dan Gurney

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Los pilotos de carreras son auténticos apasionados del deporte y la competición que disfrutan bailando sobre sus monturas a alta velocidad. Pero, en ocasiones, deciden dar el paso y construir sus propias máquinas de carreras. Esto no tiene porque ser un punto y final a su faceta de conductores, pueden pasar a ponerse al volante de sus propios coches. Es el caso de Dan Gurney, una de las leyendas del motor, clave en la historia del automovilismo.

Los primeros éxitos en Europa y el proyecto con Porsche

Dan Gurney vivía las carreras con suma pasión. Su aventura le llevó a Europa para seguir cosechando éxitos y alcanzar la cúspide. Capaz de sacar todas las prestaciones posibles a cualquier tipo de vehículo, demostró sus cualidades en carreras de resistencia y sport cars, incluyendo las 24 Horas de Le Mans, hasta que le llegó una oferta de Ferrari que no pudo rechazar. Debutó en la Fórmula 1 en el Gran Premio de Francia de 1959 con uno de los coches de la marca italiana, logrando sus primeros podios en las carreras de Alemania y Portugal.

Tras un breve paso de un año por BRM, entró en el proyecto de Porsche como piloto principal, consiguiendo el mayor éxito de la historia del fabricante alemán en Fórmula 1, cuando ganó para ellos el Gran Premio de Francia de 1962, al volante del flamante Porsche 804. Pero la casa de Stuttgart decidió finalizar su labor en los Grandes Premios, por lo que Gurney se quedó de golpe sin volante para la siguiente temporada.

Dan Gurney al volante del Porsche 804, camino de la única victoria del fabricante alemán en Fórmula 1 en el Gran Premio de Francia de 1962.

Consiguió un asiento en Brabham, sumando podios y un par de victorias en 1964, asentándose como uno de los pilotos de la parrilla a tener en cuenta y compartiendo garaje con Jack Brabham. Pero mientras, otro proyecto se estaba desarrollando al otro lado del Atlántico, con algunos socios y compañeros de batalla de Dan Gurney. Europa tenía las marcas, las fábricas y los mejores equipos de carreras y en Estados Unidos no pensaban quedarse atrás.

La creación de All American Racers (Eagle)

La idea de fundar un equipo de carreras capaz de batir a las marcas europeas en su territorio se fue gestando en 1962, con Dan Gurney y Carroll Shelby buscando financiación, apoyos y socios tecnológicos. Pero al final, fue el propio Gurney quien sacó adelante la empresa. Fijaron los objetivos en las carreras americanas de mayor renombre, antes de cruzar el charco. Eso fue en 1966, con All American Racers estableciendo su base de operaciones en el Reino Unido y cambiando su nombre por Anglo American Racers. Sus chasis se llamarían Eagle.

Aquel Eagle Mk.I hizo su debut en el Gran Premio de Bélgica de 1966, con Dan Gurney al volante. Posteriormente, Phil Hill y Bob Bondurant se unieron al proyecto, trabajando en el desarrollo del monoplaza durante el final de la temporada. Fue al año siguiente cuando el coche estuvo listo, construido con materiales exóticos en aquella época, como titanio y diferentes aleaciones, para plantar cara y demostrar las capacidades de la industria automotriz americana, consiguiendo la victoria en el Gran Premio de Bélgica.

Dan Gurney pilotando su propio monoplaza de F1, el Eagle Mk.I de Anglo American Racers.

Sin embargo, el Eagle no era lo suficientemente fiable, por lo que AAR sólo pudo sumar un podio más en 1967, en Mosport. Richie Ginther, Bruce McLaren y Ludovico Scarfiotti también entraron como pilotos del equipo. La buena relación con el piloto neozelandés fue clave para que a finales de la temporada siguiente cambiaran el Eagle por un McLaren con el que Anglo American Racers compitió en las últimas carreras de Fórmula 1. Tras ello, decidieron regresar a Estados Unidos, centrando sus esfuerzos en la IndyCar y los campeonatos de GT y resistencia.

Dan Gurney falleció hace un par de años, pero su legado continúa en All American Racers, empresa que sigue enfrascada en el mundo de las carreras, siendo una de sus últimas obras de arte la fabricación del famoso DeltaWing. La inovación que marcó los primeros años de AAR sigue hoy en día, rindiendo triubuto a uno de los pilotos de carreras que pasó a ser constructor para escribir de su puño y letra su página en el libro de historia del automovilismo.

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