Erasmus aplastante | Qué pasó… en el GP de Gran Bretaña 2006

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La sensación de competir en un Gran Premio de Fórmula 1 el día de tu cumpleaños, imaginamos, debe de ser impresionante. La fecha que hoy celebramos, el nacimiento de uno de los pilotos más grandes del automovilismo español ha coincidido generalmente durante el Gran Premio de Alemania o, en algún caso más celebre, el Gran Premio de Hungría, donde Fernando Alonso logró su primer triunfo.

A pesar de esto, el nuevo calendario da la casualidad de que esta sea la semana del 70 aniversario del Gran Premio de Gran Bretaña de Fórmula 1. De la misma forma, lo es del Campeonato Mundial de Pilotos, competición que debutó en el antiguo circuito de Silverstone en 1950. Lo cierto es que esta casualidad nos da pie a hablar de una de las actuaciones más dominantes del asturiano en tierras inglesas.

Hoy, hablaremos de una edición un poco menos especial, la número 59 de la prueba británica, aunque las cifras que dieron como resultado no fueron para nada olvidables. En Silverstone, el equipo Renault alcanzó su Gran Premio número 200 de la mejor manera posible, rozando el Grand Chelem gracias al aplastante ritmo de su combinación ganadora: Fernando Alonso y el Renault R26.

EL CONTEXTO | Dos guerras y más de 70 años de historia

El asfalto de Silverstone ha visto y vivido absolutamente de todo. Si sus grietas y sus escapatorias pudiesen hablar, contarían relatos inimaginables, batallas rueda a rueda e incluso batallas de verdad, pues no dejó de formar parte de la Segunda Guerra Mundial como base aérea de la Royal Air Force (RAF). Una vez ese fragmento de su historia dio a su fin, sus pistas de aterrizaje pasaron a ser vistas como un lugar ideal para poner a prueba a los bólidos de la época. Bendita decisión fue aquella.

Brooklands, el primer circuito oval construido con el firme propósito de albergar carreras de velocidad, albergó la primera edición del Gran Premio de Gran Bretaña un 7 de agosto de 1926 bajo el nombre del Grand Prix of the R.A.C. Casi veinte años habían pasado desde su nacimiento en, nuevamente, unas instalaciones militares en desuso, pero la competición se abrió paso en un circuito que actualmente se encuentra a quince minutos escasos del McLaren Technology Centre.

Con todo, también fueron los conflictos internacionales los que dieron fin a la historia de Brooklands, que recuperaría su función militar antes de ser dañado de gravedad en la Segunda Guerra Mundial. El Gran Premio de Gran Bretaña daría su salto a Silverstone en 1948 ante la ausencia de otras opciones y finalmente, vería el albor de la Fórmula 1 en 1950. Tras varias décadas rotando entre Aintree y posteriormente Brands Hatch, desde 1987 hasta la actualidad pasaría a ser la única casa del Gran Premio.

Su asfalto ha cambiado, al igual que el trazado como tal. Desde 2010, obvia la Farm Straight (aunque actualmente la curva 2 se haya nombrado en su recuerdo); la curva Priory, antiguamente la antepenúltima y, quizás más reseñable, la espectacular curva Bridge, donde los monoplazas volaban por debajo del puente que perdura desde la Segunda Guerra Mundial en esa zona, actualmente transformada en área de picnic. Con todo, el ambiente de pasados años y la historia se mantienen en alza para, posiblemente, no marcharse en muchos años más de leyenda.

QUÉ PASÓ EN EL GRAN PREMIO | El desembarco de Fernando Alonso

Existen muy pocas actuaciones más perfectas que la del piloto de Oviedo en Silverstone. Aunque los entrenamientos libres fueron poco concluyentes, en clasificación salió a relucir todo el potencial del Renault R26, monoplaza que empezaba a ver demasiado cerca la cuchilla que cortaría de raíz el famoso «Mass damper». Fernando Alonso lograría su cuarta pole consecutiva con Kimi Räikkönen y Michael Schumacher cerrando las tres primeras posiciones.

La carrera se disputaría a 60 vueltas y, desde la salida, Alonso mantendría su primera posición sin especiales sobresaltos. Por detrás, la historia sería bastante diferente, con Scott Speed tocando a Ralf Schumacher a la salida de Becketts y llegando a Chapel, donde Mark Webber impactaría con dureza contra el Toyota del germano, dando lugar al único coche de seguridad de la carrera.

A partir de ahí, y tras una resalida en la que Fernando Alonso compactaría al grupo al límite y casi se llevaría un susto ante la cercanía del McLaren del finlandés, la carrera se transformaría en estrategia pura. Sorprenderían Nick Heidfeld rodando sexto tras una impresionante salida esquivando cualquier lío y Jarno Trulli, que ya había ganado ocho plazas tras partir último. Al poco rato, Jenson Button diría adiós a su Gran Premio de casa con su Honda envuelto en llamas.

Las distancias se ampliarían gracias a las constantes vueltas rápidas de Fernando Alonso, que marcaría el giro más veloz en la vuelta 21, una vuelta antes de parar en boxes para protegerse de las paradas previas de Räikkönen y Michael Schumacher, que presionaba al finés. Nick Heidfeld encontraría problemas en su paso por boxes y tendría que resignarse perdiendo algunas plazas.

El ritmo de Alonso y el buen hacer de Renault ampliaría la distancia a unos más que seguros once segundos, suficientes para confirmar que solo un problema o un milagro impedirían su victoria y lo que parecía ser un Grand Chelem: pole, vuelta rápida y liderar todas y cada una de las vueltas de la carrera. Finalmente, la estrategia a dos paradas se confirmaría entre las vueltas 41 y 44.

Ferrari lograría ganar en boxes una ventaja de casi segundo y medio con Michael Schumacher, suficiente para superar a Kimi Räikkönen y así minimizar los daños en una carrera donde Fernando Alonso era intocable. Solo Giancarlo Fisichella, su compañero en Renault, le arrebataría su primer Grand Chelem al alargar su última parada y liderar la vuelta 45.

Con la tranquilidad de 13 segundos construidos gracias a la superioridad de piloto, máquina y equipo, Fernando Alonso cruzaría meta y conseguiría el podio número 80 de la marca del rombo, la vigesimoquinta vuelta rápida de su historia y, con todo ello, la victoria número 13 del asturiano en Fórmula 1. Su avance hacia el segundo campeonato parecía, en este punto del mundial, casi imparable.

POR QUÉ ESTE GRAN PREMIO | Azul y amarillo, qué lejos queda ya

Han pasado ya tres semanas desde que se confirmó. Fernando Alonso, de la mano de la casa que lo vio triunfar y abrazar la gloria, volvía a la Fórmula 1. Era oficial. Aficionados y entendidos de este deporte por igual reaccionar de formas dispares, pero está claro que el clamor general era… duda. Una duda, quizás más o menos cargada de ilusión, pero una extrañeza al fin y al cabo. ¿Por qué ahora y por qué en estas condiciones?

Lo cierto es que es complejo. En su día, hablamos de cómo un cambio de reglamento puede revolver la Fórmula 1 de pies a cabeza o, mejor dicho, de cómo un cambio de reglamento puede precipitar la caída de la torre más alta para que la segunda ocupe su lugar, o incluso la tercera. Pero cuando hablamos de la quinta o incluso sexta torre, se hace complicado pensar que Fernando Alonso pueda volver a la senda del triunfo… con lo que sabemos ahora.

Las épocas pasadas, pasadas están. Fernando Alonso consiguió dos mundiales que toda una nación disfrutó como suyos, pero esos tiempos eran muy diferentes a los actuales. Aquella Renault era diferente, aquellos monoplazas eran diferentes, aquella Fórmula 1 era diferente y se antoja complicada que regrese a nosotros como una bendición caída del cielo. Datos en mano, Renault no es un equipo ganador y por mucho que puedan mejorar en los años venideros, la distancia con la cabeza es más que amplia.

A partir de aquí, podemos plantearnos infinidad de escenarios y quedarnos con el que más nos apetezca: Fernando Alonso vuelve para intentar ganar, vuelve para no perder el toque con los monoplazas, para ser el primero en llamar a otra puerta o vuelve por diversión, entre otros muchos más. Lastimosamente, no podemos saber el futuro ni qué ronda la cabeza de una persona más allá de la nuestra.

Lo que está claro ya es que Renault contará con un enorme valor en sus filas, un diamante pulido por el paso de los años y una alineación muy respetable si Esteban Ocon mantiene el nivel que parece que empieza a desperezarse tras su letargo. Lo que también está claro es que la Fórmula 1 es un deporte de épocas, casi de dinastías, donde unos gobiernan y otros pretenden gobernar. Os lanzamos una pregunta: ¿creéis que Fernando Alonso recuperará el trono algún día?

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