Qué pasó… la última vez que la Fórmula 1 fue a Mugello

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Lo cierto es que, con vuestro permiso, este «Qué pasó» será algo diferente, aunque la situación a la que la Fórmula 1 se enfrenta este año es, sin lugar a dudas, diferente. Hasta el día de hoy, eran tres los circuitos que habían acogido un Gran Premio de Italia de Fórmula 1: Monza, Imola (disputado en 1980 antes de pasar a ser conocido como el escenario del Gran Premio de San Marino) y Pescara, un caso único de la temporada de 1957 que se añadió tras las cancelaciones de las rondas en Bélgica y Holanda. Eso significa que la Fórmula 1 nunca había competido en el Autodromo Internazionale del Mugello. No hay Gran Premio que recordar.

Con todo, el circuito ubicado en la provincia de Florencia no es inocente en esto de la Fórmula 1, ni muchísimo menos. Por serlo, no lo es ni en monoplazas, pues el trazado de 5.245 kilómetros inaugurado en 1974 posee una historia vinculada de forma muy estrecha con uno de los equipos que componen la actual parrilla de la Fórmula 1 y, curiosamente, llega a este circuito a disputar su Gran Premio número 1000. ¿Queréis saber, entonces, qué pasó la última vez que el Gran Circo se presentó en Mugello? Vamos a ello.

EL CONTEXTO | Volando por las carreteras de la Toscana

A estas alturas, seguramente conoceréis las particularidades de los circuitos de Spa-Francorchamps y, por dar otro ejemplo algo más preciso, el circuito de Brno, que hoy por hoy acoge el Gran Premio de la República Checa de MotoGP. En el caso del trazado belga, las carreteras que en origen formaban parte del coloso de más de catorce kilómetros pasaron a formar parte del circuito permanente, pero en el caso de Brno, circuito que en sus orígenes era incluso más grande que Spa, el circuito que se conoce hoy por hoy quedó relativamente cerca de estas carreteras como una suerte de conmemoración.

En ese aspecto, Mugello es muy similar. En sus orígenes, el Circuito del Mugello era una bestia de más sesenta kilómetros que albergó carreras entre los años 1914 y 1970, tomando las carreteras que conectaban las localidades de Firenzuola y Scarperia, siendo esta última donde se encuentra el actual circuito de motociclismo. El trazado original albergaba el Gran Premio de Mugello, una carrera muy similar a la legendaria Mille Miglia, con el problema de que la prueba que partía de Brescia devoró por completo a la de Mugello. Su popularidad conseguiría salvarla hasta 1970, momento en el que una de las particularidades de esta prueba se la llevó por delante.

El Gran Premio de ese año, la decimoséptima edición del mismo, sería dominada por los Abarth 2000 SP del italiano Arturo Merzario, futuro piloto de Fórmula 1 entre 1972 y 1979 y doble ganador de la Targa Florio; Leo Kinnunen, ganador de las 24 Horas de Daytona y Gijs van Lennep, doble ganador de las 24 Horas de Le Mans, una de ellas con Helmut Marko como compañero en un Porsche 917K. Un equipo de gran nivel que tendría una próspera vida en las carreras de resistencia.

Esa edición se disputaría, pero todo vendría condicionado por el accidente de Spartaco Dini, piloto italiano nacido en Greve in Chianti, que durante un test privado arrollaría a varias personas en la localidad de Firenzuola. La cuestión es que, durante las prácticas de esta carrera, las vías que empleaban los competidores no estaban cerradas al público, a diferencia de en clasificación y carrera. Básicamente, al no considerarse una competición como tal, Spartaco Dini sería enviado dos meses a prisión, sumado a un hecho lo suficientemente potente como para llevar a las autoridades a cerrar este episodio y trasladar la acción a unas instalaciones fijas que ya tenían su ubicación: Barberino di Mugello.

La construcción de un trazado que aprovecharía las elevaciones del terreno daría comienzo en 1973 y, en junio de 1974, nacería uno de los primeros circuitos permanentes en el país italiano. Su popularidad permanecería inalterable entre pruebas de diversas disciplinas, incluidas las motos, trasladándose el Gran Premio de Mugello como una ronda de la Fórmula 2 de la época y, posteriormente, a la Fórmula 3000 Internacional. Alessandro Zanardi, Jonathan Palmer o Jean-Pierre Jabouille serían algunos de sus ganadores.

Con todo, el circuito de Mugello empezó a sufrir económicamente en los años 80, y no solo eso, sino que los rumores de que la zona donde se encontraba el circuito pasaría a quedar sumergida bajo el agua para construir una presa eran una realidad pero, en 1988, Mugello pasaría a manos de la Scuderia Ferrari, que adoptaría el trazado como instalaciones para poner a prueba sus monoplazas en curvas de alta velocidad. Desde ese punto, el circuito crecería y crecería, recibiendo visitas de la Scuderia (Valentino Rossi rodaría en Mugello con ellos, por ejemplo) y de sus coetáneos italianos como Minardi o incluso Sauber, donde Kimi Räikkönen haría uno de sus primeros tests con los suizos. Y así, llegamos a 2012.

QUÉ PASÓ EN… ¿LOS TESTS? | Un viaje único a casa de Ferrari

La temporada de 2012 de Fórmula 1 ya había dado comienzo y, como era tradición, se realizarían unos entrenamientos durante la temporada, generalmente ubicados en el Circuit de Barcelona-Catalunya. A pesar de esto, los tres primeros días del mes de mayo, la Fórmula 1 dio un volantazo y se encaminó hacia el circuito de Mugello una semana antes del Gran Premio de España para tener la primera sesión oficial de entrenamientos en el trazado de Ferrari.

Muchos de los pilotos se enamoraron del velocísimo y exigente circuito. Mark Webber, en su momento, proclamó que dar diez vueltas a Mugello era más satisfactorio que dar mil a Abu Dabi, mientras que otros como Vitaly Petrov lo consideraron un desacierto por su falta de seguridad. Los equipos, por otro lado, tenían una opinión bastante clara al respecto: ir a Mugello era una pérdida de tiempo y dinero que no deseaban bajo ningún concepto. Sí, el trazado era impresionante, divertido incluso, pero la idea general era que no se adaptaba al concepto de circuito de Fórmula 1. En resumidas cuentas, era un circuito de motociclismo.

Para más inri, el primer día de entrenamientos estuvo marcado por un fuerte diluvio que mermó los planes de los equipos. La jornada quedaría liderada por Fernando Alonso en su Ferrari con un tiempo de 1:22.444, seguido de Mark Webber y Jean-Éric Vergne en el Toro Rosso. Oliver Turvey y Gary Paffet ocuparían el McLaren, mientras que Jules Bianchi hacía su aparición en el Force India siendo octavo. El venezolano Rodolfo González también haría una de sus apariciones con el Caterham CT01.

Los días posteriores serían algo más significativos, con Romain Grosjean siendo el más rápido con la referencia más cercana que tendremos para esta temporada: marcaría un tiempo de 1:21.035. Entre lamentos de pilotos por no haber circuitos como Mugello en el calendario, los equipos sacarían el máximo partido de estas jornadas después de un primer día pasado por agua, solventándose con unas nada desdeñables 1134 vueltas entre todos los equipos presentes, pues la española HRT prescindió de estos tests.

Desde ese entonces, Mugello volvería a su letargo en lo que Fórmula 1 se refiere. El Gran Premio de Italia de motociclismo seguiría disputándose en el circuito, de la misma forma que categorías como la Fórmula 4 Italiana pasarían a ser casi obligatorias. Ahora, debido al revolucionado calendario que la Fórmula 1 ha tenido que reconstruir, el exigente Mugello hace su aparición estelar gracias a una fecha única en la historia. La Scuderia Ferrari llega a una fiesta dedicada a ella sin muchas ganas de celebración, pero 1000 Grandes Premios solo se cumplen una vez en la vida.

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