El ‘Trackwalk’ del Osterreichring

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Hoy os traemos un ‘Trackwalk’ distinto. Sin ficha técnica, sin datos estadísticos claros. Un ‘Trackwalk’ más básico de lo habitual quizá. El Osterreichring es un circuito que ha cambiado de fisonomía, no de naturaleza. Como mencionamos hace una semana, el carácter del trazado es el mismo, sólo que adaptado a los tiempos actuales. La evolución es la clave.

Para entender esa evolución del tiempo hay que entender la naturaleza de cada coche. Hoy en día, usar el trazado antiguo es físicamente imposible, aunque adaptar la parte inicial sí que es algo factible. De hecho, Dietrich Mateschitz lo intentó, pero topó con el gobierno austriaco y las leyes medioambientales.

¿Y qué “obligó” a modernizar el Osterreichring? Su naturaleza, irónicamente. Esa que se ha querido mantener con un giro extra al tornillo que lo hacía especial. Sí, Hermann Tilke añadió tres curvas lentas y acortó la distancia, pero la Fórmula 1 así lo requería. La seguridad, por encima de todo.

Puntos clave del Osterreichring

Si diésemos una vuelta rápida al antiguo Osterreichring con los coches actuales, la velocidad media rondaría los 280-290 km/h. Eso significaría que la gran mayoría del trazado se haría a fondo, y sólo habría una oportunidad para adelantar. Que está bien venerar a trazados clásicos, pero los monstruos que hay en parrilla superan los límites imaginados en épocas pasadas.

Tras la recta de meta llegaría la ¿única? frenada del circuito. Una chicane implementada para evitar que los coches saliesen despedidos tras el rasante. Conocida por la Chicane Hella-Licht, su velocidad sería de unos 160 km/h con coches actuales. En los 80 sí que se podía considerar una curva de baja velocidad, y ese era su uso: reducir la velocidad y dar opción al sobrepaso.

Llegada a la curva Dr. Tiroch

Para actualizar el trazado, esa chicane tendría que ser más cerrada. Algo estilo Abu Dabi, por ejemplo. Las curvas 8-9 del trazado del Golfo Pérsico serían ideales para actualizar el antiguo Osterreichring.

La siguiente curva es la más imponente de todo el trazado. La Dr Tiroch. De poder competir en la actualidad, modificando lo que hiciese falta, pues la mantendría como antaño. Larga de derechas, ver un F1 actual en ese ascenso en curva sería una delicia. Algo que casi igualaría a lo que, presumiblemente, veremos en Mugello en dos meses (de confirmarse los rumores).

Lo bueno de la Dr. Tiroch sería la larga recta hasta lo que ahora sería la curva Schlossgold. No haría falta ni DRS por el enorme rebufo que existiría. Además, la frenada de la Schlossgold sería más larga y complicada, algo que añadiría un reto extra a los ingenieros y a los frenos.

Hace 30 años, la curva Schlossgold era una larga curva a derechas, donde era importantísimo mantener la velocidad en curva. La aerodinámica ya jugaba su papel, aunque quizá no tanto como ahora. Era fundamental tener un buen motor para mantener la velocidad.

Por el resto del trazado, el carácter se mantiene. La zona de las curvas 6, 7 y 8 actuales es clavada a lo que se pedía entonces. Las gomas sufrían una barbaridad, como ahora sufren en curvas de alta velocidad. Luchar contra el volante era el pan de cada día en Austria.

La curva final, llamada curva de Jochen Rindt, sigue también con esa fisonomía rápida, solo que en la actualidad es de radios más cerrados y cuadrados. Lo bueno de la curva más redonda de épocas pasadas era el rebufo que se generaba, y la opción a una llegada apretada como se vio en 1982 entre Elio de Angelis y Keke Rosberg.

Así pues, el antiguo Osterreichring ha evolucionado. Personalmente, creo que lo que se veía en las carreras de entonces es lo que vemos en la actualidad. El Red Bull Ring es uno de los trazados más rápidos del mundial, como lo era hace 30 años. Y, de fusionar el pasado y el presente, sólo modificaríamos el actual primer sector del Red Bull Ring.

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