El vínculo entre Le Mans y la Fórmula 1 que arrancó en Barcelona

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El pasado fin de semana, al Circuit de Barcelona-Catalunya regresó el rugir de unos motores lejanos. Puede que no hablemos del WEC, el Campeonato Mundial de Resistencia que disputa las 24 Horas de Le Mans como prueba absoluta, pero las European Le Mans Series o ELMS también tienen mucho que decir en lo que a carreras de larga duración se refiere. Sin ir más lejos, no hay más que echar un ojo a los inscritos en una ronda inicial de la temporada 2021 disputada en Barcelona.

Tras una semana en la que los entrenamientos de pretemporada se solaparon directamente con la acción real, la ELMS y sus categorías teloneras arrancaron con la pole position del #26 del equipo G-Drive. La estructura rusa, ya conocida tanto a nivel mundialista como al nivel de este campeonato, donde fueron tricampeones de forma consecutiva, estaría presente con dos LMP2 de mucho nivel: Rui Andrade, John Falb y, en especial, el piloto de Haas en Fórmula 1 y de IndyCar este curso, Pietro Fittipaldi.

El prototipo en la pole estaría compuesto por el veterano Roman Rusinov, acompañado del argentino Franco Colapinto, campeón de la F4 española y tercer clasificado de la Fórmula Renault en 2020 y Nyck de Vries, campeón de la FIA Fórmula 2 y piloto de Mercedes en la FIA Fórmula E. Pero no solo G-Drive contaría con una alineación de lujo. Si repasamos el resto de la clasificación, en segundo lugar nos encontraríamos a un equipo debutante en la ELMS, un Team WRT con muchísimo recorrido en otras disciplinas pero que debutaba en prototipos con un cada vez más polifacético Robert Kubica, el piloto vinculado a Haas y expiloto de la FIA Fórmula 2, Louis Delétraz y el campeón de la EuroFórmula Open en 2020, Ye Yifei.

Ferdinand von Habsburg, potencial campeón del Gran Premio de Macao hasta la última vuelta en 2017, también estaría presente, con nombres como René Binder, Will Stevens o Ben Hanley, con pasado reciente en monoplazas también rondando la lista de inscritos. También presentes estarían el zimbabuense Axcil Jefferies o Tom Dillmann, expiloto de la FIA Fórmula E y la GP2 Series, aunque participando en la Michelin Le Mans Cup, enfocada en su plenitud a los LMP3, menos potentes y de inferior rendimiento que los LMP2.

Los aficionados de la resistencia también estarían de suerte con la visita del equipo norteamericano DragonSpeed, donde se encontraba el propio Ben Hanley acompañado de un integrante de una de las familias más talentosas y memorables de la disciplina: Ricky Taylor. Eso sí, la fortuna sería bastante más esquiva con ellos, abandonando en los primeros compases de la carrera de 4 horas tras clasificar cuartos. El múltiple campeón de las 24 horas de Daytona, Memo Rojas, también haría su participación, acompañado de otros nombres en la parrilla como Harry Tincknell o la armada de United Autosports, vigentes campeones.

Si echamos un rápido vistazo a los LMGTE, destacarían tres nombres entre otro plantel de lujo: el poleman en la categoría y expiloto de Fórmula 1, Gianmaria Bruni; el español y finalmente ganador de la prueba con el Ferrari #80 de Iron Lynx, Miguel Molina y un Michael Fassbender que sigue introduciéndose al mundo de las carreras como hizo Patrick Dempsey en su día de la mano de Porsche. Y es que la ELMS también dio pie a curiosidades muy destacables, incluso de parte del mundo de las dos ruedas. Toda una personalidad del motociclismo como el japonés Takuma Aoki, hermano de Nobuatsu y Haruchika Aoki, disputaría la ronda barcelonesa con un LMP2 adaptado a sus problemas de movilidad. ¡Incluso Mattia Pasini haría una aparición sorpresa!

Todo este conjunto de pilotos de gran nivel daría pie a una carrera repleta de adelantamientos e incidentes que se solventaría con una victoria absoluta del equipo formado por Robert Kubica, Louis Delétraz y Ye Yifei, superando a pilotos y estructuras con más experiencia en la disciplina. Aunque la ELMS no viaje a Le Mans, son muchos los integrantes de esta parrilla los que afrontan esta categoría como un muy exigente entrenamiento de cara a la gran carrera de resistencia en Europa y también el campeonato por excelencia al otro lado del charco, la IMSA. La fortuna de ver a estos bólidos en directo es una experiencia que, por desgracia, el COVID no permitió a los aficionados, pero que muy seguramente podrán volver a disfrutar del sonido y la competición en Montmeló más pronto que tarde.

Foto de portada: © Daniel Atán (Efe.uno).

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