FIA Fórmula E — ExCeLencia británica en casa

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Cuando un campeonato se aproxima a las últimas rondas de su calendario, lo común es empezar a dilucidar poco a poco quién se puede alzar como triunfador al final del curso. El asunto es que la FIA Fórmula E no es un campeonato común y, como cabía esperar, para averiguar quién será el primer campeón del mundo eléctrico de la historia habrá que esperar a la doble ronda final en Berlín.

Los monoplazas eléctricos se presentaron por primera vez desde 2016 en la capital del Reino Unido, Londres, para disputar la penúltima doble cita del año en un emplazamiento muy particular. En una temporada en la que absolutamente nadie ha llevado el peso del favorito, la Fórmula E se plantó en el ExCeL London, normalmente un centro de exposiciones en un recinto de 400.000m² que en su día llegó a albergar eventos de los Juegos Olímpicos de Londres, para disputar un ePrix.

Lo que en origen parecía una locura se solventó con dos de las pruebas más interesantes del calendario, y es que el circuito ofreció de todo: cambios de superficies, desniveles importantes, puntos de adelantamiento… Porque sí, el ePrix se disputó en un trazado que alternaba zonas dentro del gigantesco centro de exposiciones, donde se encontraban los boxes, y sus alrededores.

Pero el circuito no sería el único giro a lo habitual. Bueno, depende de qué se considere habitual, pues la lluvia en Londres es de todo menos inesperada, pero si hablamos de eventos de la Fórmula E, otro gallo canta. Aunque el viernes, día en el que los primeros entrenamientos libres tuvieron lugar, las nubes aguantaron, el sábado por la mañana el exterior del ExCeL terminó bajo una generosa capa de lluvia que complicaría la clasificación a todos.

Ni que decir tiene que, con la pista mejorando y secándose, los últimos grupos saldrían beneficiados, con prácticamente todos los pilotos al frente de la clasificación del mundial al fondo del pelotón. El mejor posicionado sería Edoardo Mortara, decimosexto en parrilla de cara a la tarde.

La Superpole finalmente se la disputarían Norman Nato, Sérgio Sette Câmara, André Lotterer, Sébastien Buemi, Jake Dennis y Alex Lynn, siendo estos dos últimos los máximos protagonistas como pilotos locales. Sería el de Mahindra el que, con una espectacular vuelta, obtendría la primera pole en su carrera deportiva eléctrica por tres décimas de margen sobre el propio Jake Dennis.

It’s coming home, dijo Jake Dennis

Con el público presente en las gradas interiores y tras un juego de luces similar al de las carreras nocturnas de Diriyah, los 45 minutos más una vuelta de ePrix dieron comienzo. Con unos primeros metros limpios, al salir al exterior del ExCeL la carrera se tornó en un drama instantáneo. Una melé entre las curvas 4 y 6 ocasionaría el abandono de un Alexander Sims que golpeaba el muro y dañaría a los dos Jaguar, llevando tanto al líder Sam Bird como a Mitch Evans a pasar por boxes.

Aunque la Full Course Yellow era desplegada, el daño era irreparable para los dos pilotos de Jaguar. Eso sí, Sam Bird todavía contaba con la baza de que todos sus rivales más cercanos por el título seguían fuera de los puntos. Por delante, Alex Lynn se mantenía líder con Jake Dennis pegado a él. Buemi mantendría su tercera plaza, ahora seguido por un Lotterer que superaría a Sette Câmara y a Nyck de Vries, que se marcaba una buena salida.

La sorpresa de esta ronda vendría con la duración de hasta ocho minutos de cada activación de Attack Mode, la más larga jamás vista en el campeonato. Lucas di Grassi sería de los primeros en activarlo entre los diez primeros, ayudándose de él para superar a Norman Nato y, posteriormente, a un Sérgio Sette Câmara que empezaba a hundirse en la tabla tras esta lucha entre brasileños.

Por delante, la jugada era muy sencilla. Alex Lynn y Jake Dennis, aprovechando el tapón que había formado Buemi, tomarían en conjunto el primer Attack Mode. Por detrás, Buemi, Lotterer y De Vries, que conformaban la pelea por el podio, harían lo mismo. Tras un enganchón entre Sette Câmara y Nato, René Rast se auparía a la séptima plaza tras Di Grassi y ambos Audi marcharían en persecución del grupo de cabeza. Con media hora por delante, Lynn tomaba su segundo Attack Mode y cedía el liderato a Jake Dennis, teóricamente de forma temporal.

En ese grupo delantero, André Lotterer fallaría a la hora de activar su segundo Attack Mode y dejaría la lucha por el podio entre Buemi y De Vries, siendo relegado el de Porsche a batallar con los Audi por la cuarta posición. Al frente de la prueba, una pasada de frenada de Alex Lynn yendo hacia las horquillas dobles (curvas 10 y 11) ocasionaba que Jake Dennis abriese todavía más hueco con su compatriota.

Con cuarto de hora para acabar la prueba, Jake Dennis tomaba su segundo Attack Mode con total comodidad y empezaba a abrir más y más espacio mientras Lynn caía a los pocos. Por detrás, las alarmas se encendían cuando Nyck de Vries superaba a Sébastien Buemi y se lanzaba hacia el de Mahindra, al que pasaría pocos giros después en la primera de las dos horquillas.

Eso sí, Jake Dennis era ya completamente inalcanzable y se hacía con la segunda victoria de su temporada como rookie tras un doble cero en Nueva York. Esto permitiría al de BMW Andretti auparse al segundo puesto de la general hasta la descalificación de los dos Nissan e.dams. Efectivamente, Sébastien Buemi, cuarto al final, perdía su mejor resultado del curso por un exceso de energía utilizada y sufría el mismo destino que Oliver Rowland, décimo.

Mientras Nyck de Vries y Alex Lynn (también tercero cuando Dennis ganó en Valencia) completaban el podio, André Lotterer subía a esa cuarta posición al frente de René Rast y Lucas di Grassi. La breve resurrección de Mercedes-EQ se confirmaría con la séptima plaza de Stoffel Vandoorne, por delante de un António Félix da Costa que, con los puntitos de la octava plaza, se mantenía segundo en la general por delante de un Jake Dennis insuflado por este triunfo.

Audi se pasa de lista y Alex Lynn cierra el doblete inglés

El domingo la historia volvió a ser similar, sobre todo con una sesión clasificatoria marcada por la pista mojada. La antepenúltima ronda de la temporada, ya con los grupos de clasificación agitados tras el pasado ePrix, lanzarían a Jake Dennis a la decimoséptima posición, mientras que Sam Bird y los dos DS Techeetah no pasaban del vigésimo puesto. El desastre habitual.

Esto propiciaría la resurrección de una Mercedes-EQ que, hasta Londres, había estado desaparecida en combate. A la Superpole accederían los dos pilotos de la marca que domina en Fórmula 1 acompañados por Oliver Rowland, Alex Lynn y unos discretos Mitch Evans y Max Günther. En esa última sesión tan ajustada, Stoffel Vandoorne volvería a la vida con una pole que no conseguía desde el primer ePrix de Roma, seguido por los propios Rowland y Lynn.

Con una constante amenaza de tormenta sobre el cielo de Londres, el último ePrix londinense arrancaría con una salida impecable, teniendo que esperar un par de vueltas para ver algún cambio de posición entre los diez primeros. Sería Nyck de Vries el primero en ganar puestos al superar con valentía a Alex Lynn en «su curva», la horquilla de la curva 10 y máximo punto de adelantamiento del trazado.

Una vez más, los Attack Mode de ocho minutos comenzarían a caer rápido entre las primeras unidades. Oliver Rowland, rodando segundo, perdería plaza con De Vries al ejecutar su primer paso por la zona de activación aunque, al rato, los Mercedes en tándem harían lo propio, recuperando Rowland el segundo lugar. Por detrás, el otro Nissan e.dams corría una suerte bastante dispar, y es que Sébastien Buemi se enzarzaba con René Rast.

En la sección de horquillas, Buemi buscaría apartar a un Rast que no se amilanaría. El resultado sería un coche de seguridad después de que el de Audi acabase contra el muro al impactar sin control contra el suizo.

El campeón del curso 2015–16 terminaría con una sanción de diez segundos de stop&go tras la resalida, momento en el que De Vries lanzaría otro ataque a Rowland en la curva 10 que llevaría a un doblete de los Mercedes-EQ con Vandoorne al frente. A falta de media hora, la estrella plateada dominaba en las dos clasificaciones del mundial.

Con Stoffel Vandoorne jugando con inteligencia sus Attack Mode para mantenerse líder y la complicidad de Nyck de Vries, solo Rowland podía plantar cara a los dos Mercedes-EQ. A los pocos segundos de activar el neerlandés su último Attack Mode, el coche de seguridad salía a pista ante el abandono de António Félix da Costa. El portugués sería apretado contra el muro de meta por André Lotterer, solventándose con un toque con el DS Techeetah que doblaba su dirección.

Este coche de seguridad marcaría un antes y un después en la carrera, y es que Audi y Lucas di Grassi se sacarían de la manga un plan con muchos matices grises. Ante el ritmo ralentizado del coche de seguridad, el brasileño entraría en boxes y, teóricamente, se detendría en su garaje. Al estar permitidas las paradas en boxes bajo Safety Car, el de Audi no estaba incumpliendo ninguna norma y, al reincorporarse a la pista, el campeón de la temporada 16-17 lo haría… primero.

Con 22 minutos por delante, la carrera daba un vuelco más. Oliver Rowland se lanzaba con el cuchillo entre los dientes a la curva 10 y se llevaba por delante a Stoffel Vandoorne, mandando al belga al muro. Mientras Lucas di Grassi y Nyck de Vries se barajaban, Alex Lynn se encontraba tercero. Con cuarto de hora de carrera, el británico usaba su FanBoost y su Attack Mode en conjunto para adelantar a Nyck de Vries y colocarse segundo. El plan de Di Grassi parecía funcionar ante la perplejidad de todos.

Por detrás, la pelea por el cuarto puesto se intensificaba. Mitch Evans plantaba un muro frente a Robin Frijns, Pascal Wehrlein y los dos BMW Andretti, destacando la tremenda remontada de Jake Dennis a estas alturas de la prueba. Cuando el neozelandés de Jaguar buscaría activar su último Attack Mode, este fallaría, viéndose forzado a un tercer paso por la zona de activación que aprovechaba Frijns, aunque Evans le superaría en la curva 10.

A falta de 8 minutos, llegaba la sorpresa: Lucas di Grassi era sancionado con un drive through por incumplir el procedimiento de coche de seguridad: al hacer su «parada» en boxes, el de Audi no se había detenido por completo. Tras un accidente entre Sam Bird y Norman Nato en la curva 10 mientras batallaban duramente por el décimo lugar y tras un extraño paso por boxes de Jake Dennis, la carrera se moría.

Justo al llegar a la última vuelta, el plan de Lucas di Grassi se desintegraba por completo. Audi fallaba a la hora de informar al brasileño de que tenía una sanción y, en consecuencia, se le mostraría la primera bandera negra en la historia de la Fórmula E. Esto revolucionaba la clasificación y, evidentemente, en Mahindra reinaba la euforia.

Aunque con Di Grassi por delante, Alex Lynn cruzaba la bandera a cuadros y se proclamaba ganador de un ePrix por primera vez en su carrera. Mahindra, tras una horrible sequía, volvía a la victoria tras más de 30 carreras en el olvido. Con todo, la alegría se la llevaba un Nyck de Vries que se adjudicaba la segunda posición por segunda carrera consecutiva, lo que le aupaba al liderato del campeonato que no pisaba desde Diriyah.

El desastre del doble abandono de Sam Bird en casa junta todavía más la pelea por el mundial. Con 60 puntos en juego en la doble ronda de Berlín, absolutamente todo está por decidir y es que hasta doce pilotos podrían ponerse líderes en la primera carrera de Alemania si se diesen ciertas condiciones.

Londres confirma que la Fórmula E está más apretada que nunca y prueba de ello es que, con el décimo puesto de Joel Eriksson, todos los pilotos que han disputado una carrera este año han puntuado sin excepción. La batalla por el primer mundial eléctrico llegará a Tempelhof el 14 y 15 de agosto.

Clasificación de pilotosPuntosClasificación de equiposPuntos
1º — Nyck de Vries951º — Envision Virgin165
2º — Robin Frijns892º — Mercedes-EQ158
3º — Sam Bird813º — Jaguar Racing156
4º — Jake Dennis804º — DS Techeetah148
5º — António Félix da Costa805º — BMW i Andretti142
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