Marcus Ericsson obra el milagro en el caos de Nashville

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Se acabaron las vacaciones para la clase de la IndyCar. Alex Palou, Scott Dixon, Pato O’Ward y compañía ya han cargado las pilas para un final de temporada frenético y al sprint Un total de seis carreras decidirán quién levanta el trofeo de campeón en un escenario tan icónico como es el circuito de Long Beach. Antes de ello, hay que asaltar las diferentes pruebas que aún quedan por disputarse.

La primera de ellas tenía un escenario nuevo para los tiempos modernos de la IndyCar y no era otro que el circuito urbano de Nashville. Uno de esos ruteros que cruzan las ciudades estadounidenses, tales como el GP de Detroit o el GP de St. Pete. Tras los entrenamientos libres y la clasificación todo parecía estar claramente decantado del lado de un Colton Herta que había demostrado ser tremendamente rápido.

Bajo ese pretexto iba a empezar una carrera en la que el piloto español de Ganassi, Alex Palou, empezaba con un lastre en forma de penalización en parrilla de seis posiciones. La tercera posición lograda el sábado se vio transformado en una novena posición en la parrilla de salida. Había que remontar, más aún sabiendo que sus dos principales rivales en el campeonato salían por delante suyo.

El caos de Nashville

No obstante, las primeras vueltas iban a ser un indicativo de lo que tenía preparado Nashville para la carrera del pasado domingo. Dalton Kellet se quedaría tirado en mitad del trazado con problemas en su monoplaza, provocando la primera neutralización por bandera amarilla. Tras el termino de aquella neutralización, Marcus Ericsson terminaría a lomos del AJ Foyt de Sebastien Bourdais, provocando una nueva neutralización.

Por delante, Colton Herta mantenía su pole y a la que las neutralizaciones se lo permitían iba poniendo tierra de por medio con sus perseguidores. Alex Palou, por su parte, fue uno de los primeros pilotos que abrieron el abanico de las estrategias haciendo su primer paso por boxes. Aquel, a la postre se demostraría como un error que no supieron anticipar en su muro de boxes.

Las continuas neutralizaciones provocaron que la posición en pista fuese vital y los que se fueron parando más tarde acabarían saliendo por delante del piloto español, aupados por las propias banderas amarillas y una calle de boxes de las más cortas del campeonato. Más adelante, Un accidente dejaría a Pato O’Ward en el fondo del pelotón, aunque se las ingenio para seguir en carrera al tiempo que aparecieron, incluso las banderas rojas ante la montonera que propició el toque entre Will Power y Simon Pagenaud.

Quien la sigue la consigue

Al final, como el que no quiere la cosa, Marcus Ericsson fue remontando tras su accidente inicial que lo había dejado en la cola de la parrilla y se acercaba hasta las primeras posiciones hasta que, en las últimas vueltas un indomable Colton Herta vio como sus aspiraciones quedaban reducidas a polvo después de empotrar su Andretti contra el muro.

De esta forma, el sueco de Ganassi ganaba su segunda carrera de la temporada confirmando su condición de piloto que sabe manejar situaciones de caos. Su compañero Scott Dixon terminó la carrera en segunda posición, recortando así unos buenos puntos a Alex Palou que pudo minimizar daños terminando en séptima posición. La brecha entre ambos a falta de cinco carreras se sitúa en tan solo 42 puntos.

La competición se retomará el próximo fin de semana con una nueva entrega del rutero de Indianápolis en la que Christian Lundgaard será el invitado de excepción a los mandos del monoplaza que suele pilotar Santino Ferrucci.

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