Marcus Ericsson y Pato O’Ward se reparten las victorias en Detroit

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Una vez superado un intenso mes de mayo en los Estados Unidos en lo referente a las 500 millas de Indianápolis que Alex Palou peleó hasta el final, pero que finalmente se adjudicó Helio Castroneves, el calendario del campeonato americano no se detiene y el pasado fin de semana se disputó el GP de Detroit que constaba de una carrera doble.

De este modo y tras solamente una semana de descanso de por medio, los pilotos y los equipos se volvieron a enfundar los monos y los cascos para asaltar el siempre sinuoso trazado del GP de Detroit. Los primeros compases del fin de semana se presentaban preocupantes para el participante español y piloto de Ganassi, Alex Palou tras clasificar para la primera carrera el vigésimo quinto.

El que la sigue la consigue

Tocaba remar y minimizar daños sabiendo que uno de sus dos principales rivales en la carrera por el Título, el mexicano de McLaren Pato O’Ward se hizo con la pole. Por el contrario, su compañero y otro gran rival, Scott Dixon tampoco completó la mejor de las sesiones y partiría desde la undécima posición. Así pues, tras una salida limpia empezó la remontada del piloto barcelonés.

Aquella fue una primera carrera en el que los incidentes cobraron especial protagonismo, puesto que un problema en el McLaren SP de Felix Rosenqvist haría que se le quedase el acelerador trabado y sufriera un fuerte accidente contra el muro de la curva 6 durante la vuelta 31. Los daños en el muro y la incapacidad del piloto en salir de allí obligaron asacar la bandera roja y detenerla momentáneamente para poder auxiliarle.

Una vez el piloto sueco fue evacuado al centro médico y los daños fueron reparados se pudo retomar una carrera en la que Marcus Ericsson había empezado con su particular remontada. Junto a él, Will Power parecía tener la suerte de su lado por momentos, liderando la carrera en los momentos finbales, pero un accidente de Romain Grosjean propició una segunda bandera roja.

La reanudación sería fatídica para Will Power que se quedó clavado por un problema en la batería de su Penske en el momento en el que el el coche de seguridad empezaba a relanzar la carrera. Esto dejaba a Marcus Ericsson como líder que realizó una buena defensa contra Rinus Veekay y Pato O’Ward para adjudicarse su primera victoria en la IndyCar y darse un merecido baño en la fuente de Detroit. Alex Palou pudo remontar hasta la décimo quinta plaza.

Esfuerzo titánico de O’Ward

La segunda de las carreras tiene mucho mejor panorama para el representante español. Calificó cuarto mientras que sus principales rivales salían por detrás suyo después de haber cedido mucho terreno durante la jornada del sábado. Rosenqvist tuvo que ser sustituido por Oliver Askew durante aquella carrera debido a que seguía siendo monitorizado por los médicos del hospital.

En esta ocasión fue una carrera con menos interrupciones y en las que las estrategias serían más importantes que las eventualidades. Bajo esa perspectiva, Josef Newgarden, que logró la pole montó los neumáticos duros al principio de la carrera y se guardó su tanda con los blandos para el final. No logró hacer funcionar aquella vertiente ofensiva de la estrategia.

De hecho, se acabó viendo superado por un Pato O’Ward que estaba completando un fin de semana para envidiar después de haberse subido al podio durante la jornada del sábado. Su gran ritmo le permitió remontar desde la parte media de la parrilla para adjudicarse la segunda victoria del fin de semana. Alex Palou dio cuenta de Colton Herta y completó el podio que le permite mantenerse muy cerca del nuevo líder en la clasificación general, un Pato O’Ward que sigue de dulce en la categoría.

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