Nico Hülkenberg, el sustituto perfecto

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Nico Hülkenberg no es un piloto más. Al menos, no es un piloto de Fórmula 1 como pueden ser otros. El alemán creció en la categoría reina con el aura de ser uno de los diamantes en bruto de la parrilla. Una joya con unas cualidades de pilotaje increíbles. Su camino hacia el Gran Circo estuvo plagado de éxitos, sumando títulos en las categorías de promoción y victorias en las carreras más importantes hasta conseguir un asiento en el equipo Williams.

Su nombre comenzó a sonar muy fuerte como un posible candidato para un asiento en la parrilla allá por el 2007. Fue cuando conquistó el Masters de Fórmula 3, que aquel año cambió las dunas de Zandvoort por los parajes de Zolder. Algo había en aquel chico que devoraba los segundos del cronómetro con una facilidad asombrosa. Al año siguiente, confirmó las sospechas al proclamarse campeón de la Fórmula 3 Euroseries, el paso previo para poner medio pie en la F1.

Se lanzó a la conquista de la GP2 Series en 2009, con el mismo equipo ART Grand Prix con el que se había erigido en dueño y señor de la F3 en Europa. Y ganó. Si bien aquel año en la antesala de la Fórmula 1 comenzó de manera dudosa, con unas primeras rondas en las que trató de entablar una relación cercana con su coche, al llegar a la cita de casa, en Nürburgring, arrancó una escalada hacia la primera posición de la clasificación general a base de victorias que terminaron por coronarlo como campeón de la categoría a final de temporada.

Nico Hülkenberg levanta el puño tras conseguir su primera victoria en la GP2 Series, en 2009.

Su aterrizaje en la Fórmula 1 era una cuestión de obligado cumplimiento. El campeonato no podía dejar pasar la oportunidad de tener en sus filas al mejor piloto que estaba subiendo por la escalera hacia el cielo de los monoplazas. Su fichaje por Williams colmó las expectativas y, al menos, le permitió disponer de un monoplaza con el que poder aprender y seguir formándose para el futuro, en el que se habían depositado grandes esperanzas.

Sin embargo, el paso de Nico Hülkenberg por la Fórmula 1 no fue, ni mucho menos, el esperado. Y no es que la gente se hubiera equivocado con las expectativas, basadas en sus capacidades; simplemente, los coches que pilotó no estuvieron a la altura. Ni uno solo de ellos le brindó la oportunidad de conseguir resultados destacados. Pero cuando las cosas se ponían difíciles y la climatología hacía de las suyas, el talento natural de “Hulk” salía a relucir. Ahí queda para la posteridad la Pole Position en el Gran Premio de Brasil de 2010, en su primer año y batiendo a todos los contendientes al título.

Nico Hülkenberg pilotando el Williams en el Gran Premio de Canadá de 2010.

Un año en el dique seco le permitió pilotar para Force India entre 2012 y 2016, intercalando una temporada en Sauber en 2013. Consiguió buenos resultados y sumó muchos puntos para ellos, pero los coches no estaban a la altura y ningún piloto es capaz de hacer milagros. Su salida hacia Renault en 2017 vino a ser una huída hacia delante, un intento de cambiar de aires para refrescarse y tratar de encontrar algo que le permitiera conseguir un monoplaza acorde a sus necesidades. Pero tampoco.

Hay quien empezó a dudar en esos años de las verdaderas aptitudes de Nico Hülkenberg, quien pensó que si no era capaz de conseguir, al menos, un podio, quizás era porque se trataba de un piloto sobrevalorado. Nada más lejos de la realidad. En cuanto el alemán tuvo a su disposición un coche capaz de ganar, ganó. Cuando Porsche le ofreció pilotar el tercer 919 Hybrid en las 24 Horas de Le Mans, junto a Earl Bamber y Nick Tandy, no se lo pensó. Negoció con Force India para que le dejaran competir en la mítica carrera de resistencia francesa y en las 6 Horas de Spa para prepararse, y en junio se plantó en la pista de La Sarthe para cumplir un sueño.

El Porsche 919 Hybrid de Hülkenberg, Bamber y Tandy tras ganar las 24 Horas de Le Mans de 2015.

El Porsche #19 era el único prototipo de la marca de Stuttgart que no sumaba puntos para el mundial de resistencia, de manera que su resultado era importante pero primaba más que los otros dos coches sumaran todos los puntos posibles, incluyendo la opción de conseguir la victoria. El caso es que Hülkenberg fue rápido desde el principio, y con dos compañeros con tanto talento como él, su 919 Hybrid comenzó a presentarse como un contendiente claro en la batalla por la victoria. Partiendo desde la tercera posición y sin sufrir problemas ni cometer errores, el Porsche de Nico Hülkenberg, Earl Bamber y Nick Tandy cruzó la línea de meta en primera posición.

Lo que parecía un juego o el sueño de un piloto de Fórmula 1 por explorar y conocer más vías del mundo del automovilismo, se convirtió en el mayor éxito de la carrera deportiva de Nico Hülkenberg. Y algo cambió en él. Si en sus primeros años era un piloto muy talentoso y rápido, su experiencia en Le Mans le ayudó a crecer y a mejorar para convertirse en un conductor tremendamente fiable y con un espíritu de equipo mucho más desarrollado. Simplemente, maduró.

Nico Hülkenberg manejando el Renault en Suzuka.

Pero la situación en la Fórmula 1 no había cambiado. Seguía pilotando para un equipo de mitad de tabla y con un coche con el que no se podía aspirar a nada. Y ahí fue el punto en el que los pocos escépticos que quedaban se rindieron ante el verdadero talento de Nico Hülkenberg. Si había sido capaz de ganar las 24 Horas de Le Mans sin experiencia previa, era evidente que le sobraba talento para triunfar en F1. Pero su oportunidad no llegó o, sencillamente, nadie se la ofreció. Y a finales del año pasado, el alemán se marchó del Gran Circo.

Este fin de semana, el gran talento perdido de la Fórmula 1 regresa a la parrilla. Y, seguramente, no haya mejor sustituto para Sergio Pérez que Nico Hülkenberg. El piloto que logró entusiasmar a Williams, a Force India y a Renault, y reverdeció los laureles de Porsche en Le Mans, vuelve para demostrar una vez más sus capacidades al volante. Si Racing Point necesitaba un sutituto de lujo, el alemán es su hombre. Y con lo bien que va el Racing Point RP20, quién sabe qué podrá conseguir el bueno de “Hulk” el domingo…

Foto de portada: Media Racing Point.

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